FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El bar de Pepe | Desaceleración | Joaquín Hernández

Les puedo asegurar que de economista no tengo absolutamente nada de nada, es más, como administrador de mi escaso patrimonio soy un verdadero desastre. En todas las empresas que he participado he dejado la parte contable a otros socios más preparados, aunque tengo nociones de temas fiscales y se desarrollar un balance, vamos que conozco por experiencia lo que se ha dado en llamar la “ingeniería financiera”, que no es otra cosa que preparar las cuentas de tal forma para que se crean los que las vean que estás boyante, cuando en realidad estás más tieso que la mojama.

Dicho esto, aviso a lectores que cualquier apreciación por mi parte de la situación actual, caso de acertar en algo, es mera coincidencia.

Pero si no tengo capacidad de análisis si la tengo de sentimientos, y no sé por qué me llama la atención sobremanera que la noticia diaria, la noticia más repetida en estos meses en los medios de comunicación es la “desaceleración de la economía mundial”. Es como si nos estuvieran anunciando que viene un tsunami financiero aun peor del que sufrimos y estamos sufriendo.

Yo les tengo que decir que si se trata de desacelerar yo llevo desacelerado toda mi vida. Pero no sólo yo, ya mi padre me decía: “Alfonso XIII me dijo; Españoles hay que apretarse el cinturón”, luego vino Franco y me dijo lo mismo, entonces llegó la ansiada democracia y el rey Juan Carlos sigue diciendo lo mismo que sus antecesores, si les hubiera hecho caso tendría un cintura de avispa, que ya quisiera tenerla cualquier top model”, mi padre vivió y murió al día pero con el cinturón sin apretárselo jamás.

Nosotros, los españoles, llevamos viviendo en una crisis permanente, desde que tengo uso de razón me enseñaron a vivir en esa situación.

Crisis políticas, crisis energéticas, crisis de la industria mundial, crisis financieras, crisis de identidad, crisis de la construcción, crisis religiosas, crisis matrimoniales, crisis climática, de valores humanos, etc. etc. todo son crisis, y unas son más crisis que otras, o sea, quiero decir que algunas te afectan más al bolsillo que al espíritu, al alma, pero todas son jodidas.

Ahora nos vienen con la palabreja “desaceleración”, nueva forma de llamar a una crisis elevada al cubo. Nos cuentan que la economía mundial se está “desacelerando”, que en lugar de crecer al 2.6% lo haremos al 2.4% y que por ese motivo no vamos a crear más “puestos de trabajo”, que todo este follón es culpa de Donald Trump, que está en guerra comercial con China y que como los europeos no entramos por el tubo made in USA van a poner unos aranceles a nuestras exportaciones a Estados Unido de América, de mucho cuidado y tente tieso.

Por lo visto nuestras aceitunas de mesa corren gran peligro de que los norteamericanos dejen de comerlas, ya que en el caso de la aceituna negra los envíos se encarecerán un 2,31%, si una lata de aceitunas negras en Houston tiene un precio de 4 $ a partir de mañana le costará 4,09 $ y si es el aceite de oliva virgen extra que les viene saliendo por 12 $ botella de litro les costará a partir de primeros de mes 12,79 $ y con los vinos pasara ídem de los mismo, y con los jamones serranos, con los quesos y los zapatos y bolsos, etc. etc.

Y nosotros a la viceversa pagaremos más por el tomate Ketchup, las hamburguesas de McDonald, el pollo frito de Kentucky Fried Chicken y el bourbon Jack Daniel´s lo pagaremos más caro, particularmente no me afecta, no tomo tomate ketchup ni hamburguesas, ni el pollo al estilo Kentucky y me gusta el whisky escocés, por lo tanto me da igual que el Sr. Trump aumente aranceles a la Unión Europea y nosotros los europeos hagamos a la viceversa.

Esto es lo que parece ser el leitmotiv de la cacareada “desaceleración” o por lo menos lo que entendemos los pardillos como yo, que somos la inmensa mayoría.

Pero la gran pregunta que nos hacemos los mal llamados “ciudadanos de a pie” es ¿hemos salido de la crisis del 2008? ¿estamos entrando en una nueva crisis dentro de la ya existente? el trasfondo de todo esta martingala invertida no es otro que el de siempre, mantener la espada encima de la cabeza del obrero, subliminalmente quieren decir a la masa trabajadora: “quietos, ni os mováis, nada de derogar la reforma laboral, nada de convenios colectivos, nada de aumentos de salario mínimo, nada de contratos indefinidos y sueldos dignos, nada de protestas, la desaceleración está aquí y todos tenemos que apretarnos el cinturón” y el obrero, ya puteado de por sí, estará más a la merced del capital carroñero, del empresario cabrón, el miedo, ya de por si instalado entre la masa trabajadora, volverá a crecer y con ese miedo seguirá el guion maldito del salario del miedo y el trabajo esclavo.

Ahora empiezan las movilizaciones de los aceituneros a los que les seguirán los vinicultores y a estos los productores de quesos y los del jamón serrano ibérico, y todos pidiendo subvenciones para mantener el “tipo” y al mismo tiempo que a van rogando, con el mazo dando, despidiendo a trabajadores. Ya saben aquello “la ocasión la pintan calva

En fin, a todo se acostumbra uno…

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario