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OPINIÓN | La custodia compartida de las mascotas | Juan Miguel Munguía Torres

Los animales de compañía podrán ser objeto de custodia compartida en los casos de separación de la pareja y en los casos de divorcio. Así lo establece una reciente resolución del Juzgado de Primera Instancia número 9 de Valladolid con fecha de 27 de mayo de 2019, donde recoge que los animales no pueden ser tratados como meros bienes muebles, sino que son “seres dotados de sensibilidad” y por tanto se debe “atender al bienestar del animal” cuando se ventilen cuestiones jurídicas que afecten a su propiedad, como el derecho de propiedad o el derecho de uso y disfrute.

Esta materia es objeto de una proposición de ley de modificación del código civil sobre régimen jurídico de los animales de 13 de octubre del 2017, en trámite parlamentario, dado que nuestro Código civil considera a los animales como bien mueble, pese a que el Código Penal ya distingue entre daños a animales domésticos y cosas. Dicha proposición de ley no hace más que cumplir el Protocolo sobre protección de animales que figura como anexo al tratado Constitutivo de la Unión Europea de 1997 (Amsterdam), que considera a los mismos como » seres sensibles», y que recoge las líneas marcadas por ordenamientos jurídicos europeos como Austria, Suiza, Bélgica, Francia y Portugal.

Cabría preguntarnos si ¿puede establecerse un régimen de custodia para mascotas?, ¿admite la ley regular el tiempo que un perro o gato pasará con cada parte de la relación, así como la responsabilidad de cada cuál con respecto a ellos?. La proposición de ley española reforma la redacción del actual art. 333 del Código Civil en el sentido que los animales no son cosas, sino seres dotados de sensibilidad, lo que implica que en determinados aspectos no se aplique supletoriamente el régimen jurídico de las cosas, sino que se ha de respetar su cualidad de ser sensible, ejercitando las facultades sobre el mismo ( propiedad, derecho de uso y disfrute) atendiendo al bienestar del animal, e introduciendo el destino de los animales de compañía, caso de que existan, teniendo en cuenta el interés de los miembros de la familia y el bienestar del animal, pudiendo preverse el reparto de los tiempos de disfrute si fuere necesario, o que la autoridad judicial confiará los animales de compañía a uno o ambos cónyuges, atendiendo al interés de los miembros de la familia y el bienestar del animal.

En nuestra sociedad actual los animales son, en general, apropiables y objeto de comercio entre las personas. La relación de la persona y el animal sea éste de compañía, doméstico, silvestre o salvaje, es una relación de propiedad privada —o a veces patrimonial o de dominio público en el caso de las Administraciones—, si bien ha de ser modulada por la cualidad de ser dotado de sensibilidad sobre la que recae dicha propiedad. Así, cualquier facultad sobre el animal amparada por dicha relación de propiedad ha de respetar tal cualidad, de modo que el propietario ha de ejercitar dichas facultades atendiendo al bienestar del animal, evitando el maltrato, el abandono y la provocación de una muerte cruel e innecesaria.

La atribución de la custodia de las mascotas deberá determinarse por tanto sin tener en cuenta quién figure como propietario, ya que la nueva ley lo que trata de evitar es precisamente que la mascota sea considerada un objeto o un bien mueble más. En este sentido entendemos que los criterios para otorgar la custodia exclusiva o compartida de una mascota serán todos aquellos que nos lleven a concluir que cumpliendo con los mismos se garantiza el “bienestar de la mascota”.

Lógicamente habrá que estar a las circunstancias de cada caso, pero entre los criterios que deberán manejarse estarán la dedicación durante la convivencia al cuidado del animal, la vinculación afectiva de los cónyuges y también de los hijos con el animal, el tipo de vivienda, el espacio disponible para el animal, la disponibilidad horaria para sacar al animal varias veces al día a la calle, etc…

La falta de unos criterios tasados, llevará a que nos acostumbremos a ver en las resoluciones judiciales no sólo el nombre de los litigantes sino también el de las mascotas.

 

munguia@munguiaabogados.com

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