FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | A Babor | Avaricia parlamentaria | Francisco Pomares

María del Mar Julios y la senadora gomera Yaiza Castilla se incorporaron la semana pasada al Grupo de Nacionalistas del Senado, que integra ahora a los cuatro senadores de Junts per Catalunya, el partido del fugado Puigdemont, y a otros cuatro senadores prestados de Esquerra Republicana. El reglamento del Senado establece que puede constituirse grupo propio a partir de los diez escaños, o a partir de los seis si se produce el préstamo de senadores otros partidos para alcanzar el mínimo necesario de diez. La senadora Castilla ha anunciado que abandonara el grupo de senadores de Puigdemont en cuanto se produzca su constitución, mientras María del Mar Julios permanecerá en él, probablemente, hasta ser sustituida en el Parlamento de Canarias por otro senador, algo que debiera ocurrir en una de las primeras sesiones del Parlamento.

La decisión de la senadora Julios contrasta con la de las dos diputadas de Coalición, Ana Oramas y Guadalupe González Taño, que se negaron a apoyar la creación del grupo parlamentario independentista. Julios y Castilla han explicado que su decisión responde a la cortesía parlamentaria, y a la práctica habitual de prestarse escaños para poder constituir grupos, al margen de la ideología, y han recordado que Coalición Canaria pudo constituir grupo en el Congreso gracias al apoyo de otros partidos en distintas ocasiones. Pero esa no es la verdadera explicación.

Lo que aquí cuenta no es una cuestión de cortesía, sino de pasta, de pura avaricia. Porque la asignación que reciben los grupos en el Congreso y en el Senado se produce atendiendo a dos criterios: el número de escaños que integran cada grupo, con una cantidad idéntica por cada parlamentario, más otra cantidad, muy superior, para atender las necesidades del propio grupo, que es igual para todos los grupos, al margen de cuantos escaños lo integren. Y ahí radica la cuestión: los partidos administran más o menos a su antojo los recursos de su grupo, pero en el Grupo Parlamentario Mixto, donde se integran quienes no pueden integrarse en uno propio porque no alcanzan los mínimos, los cuartos de la asignación se reparten entre todos los partidos en función del número de parlamentarios. Y no es lo mismo repartir esas perras por diez senadores que hacerlo por catorce, por ejemplo. Si te quitas a los de Junts per Cataluñya del grupo mixto del Senado, cada uno de los que se quedan tocan a más. Es por eso por lo que en este asunto, Sus Señorías no se saltan jamás esa cortesía parlamentaria, que en otros menesteres no pecuniarios brilla absolutamente por su ausencia.

No es cuestión de rasgarse las vestiduras, en materia de pasta todo el mundo tiende a pensar de forma más práctica que ideológica. Pero yo creo que se debería reflexionar sobre esto: las señoras Julios y Castilla, para que sus partidos reciban algo más de dinero al distribuirse la asignación al grupo mixto entre menos gente, van a permitir que el partido de Puigdemont cobre una asignación parlamentaria que no le debería corresponder, una asignación que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos y que será utilizada para sostener la Corte de Waterloo y financiar las políticas independentistas. No sé si aún están las señoras Julios y Castilla a tiempo de enmendar su decisión. Si lo están, deberían hacerlo cuanto antes.

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