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OPINIÓN | A babor | Adiós a un tipo decente | Francisco Pomares

Marcial Morales no repetirá como candidato de Coalición Canaria al Cabildo de Fuerteventura. El presidente del Cabildo majorero durante esta última legislatura ha explicado que no se presentará a ningún cargó público en las próximas elecciones, tras muchos años dedicado a la política, y que volverá a su trabajo como educador social. Habría que aplaudir la decisión de alguien que considera que ya ha estado en política lo que debía estar. Pero no se trata de eso. La renuncia del dirigente más valorado por los ciudadanos de Fuerteventura es el resultado de una operación de Mario Cabrera, un hombre de la vieja guardia del Paulinato, por recuperar el poder en la isla de Fuerteventura.

Cabrera fue uno de los dirigentes que apostó con más intensidad por la candidatura de Rivero en 2015. La apuesta no le salió bien, y se vio forzado a retirarse de la primera línea, aunque logró colocarse en un puesto remunerado en la Mesa del Parlamento regional, y mantuvo la secretaria general de su partido, desde la que ha logrado sostener su capacidad de maniobra. En los últimos meses, Cabrera no ha dudado en torpedear la acción de gobierno del presidente del Cabildo, al que considera su principal adversario para hacerse con el control total de Asamblea Majorera.

El domingo 20 de enero, Cabrera estuvo detrás de la convocatoria de una manifestación contra del control de acceso a la isla de Lobos, una decisión del Cabildo. La manifestación la encabezó el alcalde de la Oliva, Isai Blanco, el hombre de Cabrera en el norte de la Isla. Fue el mismo alcalde que boicoteó la inauguración de un parque eólico, iniciativa del Cabildo, que servía para dar autonomía energética a cuatro mil viviendas en su municipio. Inexplicablemente, el alcalde Blanco ni siquiera acudió a la inauguración, quizá por considerar que una foto con Morales era ofrecerle algún tipo de éxito en renovables.

Este viernes se cerró el plazo de presentación de candidaturas y Morales no sólo no se ha presentado, sino que anunció el viernes pasado que ha decidido abandonar la política. Es probablemente una pésima noticia (para Coalición Canaria en Fuerteventura) el que su dirigente más valorado por los ciudadanos se retire, y lo haga además dando a entender que se va porque los suyos no lo quieren. Se trata sin duda de un ajuste de cuentas en la pelea histórica que enfrenta a Marcial Morales y Mario Cabrera desde la noche de los tiempos. Una pelea que la dirección regional de Coalición debería haber resuelto hace tiempo. Pero no parece que Barragán se haya preocupado mucho del asunto. Es una demostración más de que a las burocracias partidarias les importa una higa que se produzca una sangría de votos, si queda un puestito libre para colocar a los afines. Dicen que la candidata a la presidencia del Cabildo será la diputada Lola García, compañera de Cabrera en el Parlamento regional. Mi pronóstico es que la suya no será la lista más votada en la Isla. E intuyo que a quienes la quieren poner en el sitio que deja Morales, eso les da bastante igual.

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