FIRMAS Marisol Ayala

OPINIÓN | El país soñado de La Manada | Marisol Ayala

Los miembros de La Manada continuarán su vida en la calle y no entre rejas, en prisión preventiva como pedía la acusación. Es lo que decidió la Audiencia Provincial de Navarra con dos votos a favor y uno en contra. Esta banda, representantes pese a su juventud de un machismo recalcitrante, de esos que piensan con el pito, despreciados por la mayoría de la sociedad con dos dedos de frente menos en su barrio donde, cómo es la vida, son víctimas de “esas mujeres”. Cinco fulanos que pasarán a la historia de nuestro país por haber sacado a la calle en el último año a miles y miles de mujeres y hombres al grito de un “yo sí te creo” y que tienen todavía pendiente el juicio por abusos sexuales de Pozoblanco y la sentencia definitiva de éste. Vaya manada. No creo que haya un caso de violación del que se haya hablado la mitad de lo que se ha informado sobre  La Manada.

Lo sabemos todo de ellos; sólo les ha faltado sentarse en un plató y contar sus correrías, su ‘modus operandi’ cuando decidían pasar el rato violentando al cuerpo de una mujer. España, ya lo vemos, no es país de gestos (y tampoco de mujeres) y lo vemos cada día con actitudes que desconciertan. Serlo y parecerlo. Estamos hartos de quienes, por ejemplo, hablaban de austeridad y desde que han podido se han pillado vacaciones en La Mareta y ahí lo tienen, cual actor de Hollywood.  ¿Y el gesto? Pues siendo las dos cosas, diametralmente opuestas, también es un gesto ver, pongo por caso, que no pasaba nada si la justicia, para no encabronar más a la peña, hubiera decidido que los cinco cafres de La Manada aguardaran en prisión el dictamen judicial que le obligará o no, a cumplir condena por la violación de una joven en los San Fermines de 2016.

Termino con el voto particular de dos jueces respecto a la sentencia condenatoria:

«La intimidación revistió un carácter particularmente degradante o vejatorio, a la vista de la forma en que fueron realizados tales actos, mediando acceso carnal por vías vaginal, anal y bucal, efectuados por los cinco procesados; se comprueba con el visionado gráfico-fotográfico que indica que mientras «los procesados acababan de disfrutar de una juerga sexual después de la encerrona que habían tendido a la denunciante» a ésta se le observa «agazapada, acorralada contra la pared por dos de los procesados y gritando».

La Manada vive en su país soñado.

Fuente: Blog de Marisol Ayala

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