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Boileau-Narcejac, la extraña pareja | Eduardo García Rojas

Boileau-Narcejac fue el pseudónimo que utilizaron dos famosos escritores franceses de obras de suspense e intriga Pierre Ayraud (Thomas Narcejac) y Pierre Boileau muchas de las cuales se llevaron al cine como Las diabólicas (Henri-Georges Clouzot, 1955); Los ojos sin rostro(Georges Franju, 1960) y Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958).

El contrato (traducción Jorgina Balager, Versal, 1989) es una de las novelas que escribieron pero también una de las más tiernas en el oscuro universos de estos dos escritores porque narra una historia de amor. La de un asesino profesional, un especialista en matar, con un perro al que involuntariamente hiere en uno de sus trabajos.

No acaba bien, como no acaban bien la mayoría de sus novelas El contrato, pero esto lo conoce el lector iniciado en sus libros, que funcionan como perfectas máquinas de relojería.

El contrato tiene la virtud de leerse en muy poco tiempo y como el resto de las novelas de la pareja apenas llega al centenar de páginas, todas ellas imprescindibles. Otra de las características que define el estilo de Boileau-Narcejac, y eso siendo conscientes del lector al que iban dirigidas, es que más que la trama, lo que les interesan es el retrato de personajes, buscavidas que son colocados en situaciones límite y a los que rodea una galería de secundarios igual o más turbios que el protagonista.

En El contrato se encuentran bastantes de las constantes de este escritor (que eran dos) como la creación de atmósfera, retratos de psicópatas y actos criminales retorcidos. En esta novela, conocemos al protagonista solo por una inicial, G, y conocemos de su pasado que nació en un circo y sufrió malos tratos. Fue allí, bajo la carpa, donde aprendió a manejar las armas. Un instrumento letal que ha utilizado siempre como herramienta de trabajo.

G. trabaja ahora a las órdenes de Monsieur Louis, quien le asigna los objetivo vía telefónica, aunque la relación se tuerce cuando por salvar a un perro pastor, Rómulo, tiene que huir y esconderse en un pequeño pueblo de la Francia profunda.

La acción de El contrato comienza desde las primeras páginas en las que el asesino a sueldo suifre con otros desconocidos un atentado terrorista. Continúa con G. planificando su próximo trabajo, el asesinato de un político, y la huida que emprende con cierta documentación y el perro.

La segunda mitad de la novela se desarrolla en la casa donde se esconde para contar la relación que termina por unir al perro con su nuevo dueño, quien descubre sentimientos que desconocía como el afecto y la necesidad de protager a otro y no solo a uno mismo.

La dedicatoria del libro ya anuncia tan peculiar como hermoso homenaje a todos los perros del mundo:

“A la memoria de Mabrouk, el perro que tenía corazón de hombre”

Boileau y Narcejac, qué extraña y feliz pareja.

(*) En la imagen Narcejac and Boileau.

Saludos, imprescindible, desde este lado del ordenador.

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