FIRMAS Francisco Pomares

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El PSOE canario empezó su congreso regional, un congreso en el que -de acuerdo con el nuevo sistema de primarias- lo más importante que ocurría antes durante los congresos, que era la elección del secretario general, está ya resuelto. El congreso se ocupará entonces de aprobar ponencias y resoluciones, que al final no suelen influir demasiado en la política real, y de nombrar al grupo de personas que han de acompañar a Ángel Víctor Torres en esta andadura. Ya sabemos que el diputado Sebastián Franquis ha decidido no asumir, como en principio se suponía iba a hacer, la vicesecretaría general del partido. Prefiere sustituir a Ángel Víctor Torres en la secretaría general de Gran Canaria, algo que al parecer tiene perfectamente ganado, porque cuenta con los mismos apoyos que le dieron a Torres en Gran Canaria una victoria aplastante. También sabemos que José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje y presidente de la actual gestora (y también el principal apoyo de Patricia Hernández en su carrera política hasta ahora), ha decidido aceptar el ofrecimiento de Torres para continuar siendo presidente del partido. Se lo comunicó en unas declaraciones periodísticas, lo que hace temer que en el futuro la comunicación entre el presidente y el secretario general del PSOE precise de los papeles.

Aún así, la aceptación de Rodríguez Fraga es una buena noticia que implica cierta continuidad dentro del PSOE, pero -sobre todo- demuestra la voluntad de Torres de integrar en la dirección del PSOE a todas las corrientes, y no sólo a quienes apoyaron su candidatura, algo que Pedro Sánchez no supo o no quiso hacer hace unos meses?

El congreso del PSOE canario, además de definir las políticas del socialismo canario para lo que resta de legislatura, debería ser una buena oportunidad para demostrar la voluntad de conciliar y de integrar que demuestran las primeras decisiones de Torres, pero -por desgracia- se celebra coincidiendo con un escándalo mayúsculo -probablemente desproporcionado- provocado intencionadamente con la filtración de un casposo y puede que hasta delictivo guasap del concejal lagunero Zebenzuí González. El guasap se ha convertido en «trending topic» nacional, y ha provocado la fulminante suspensión de militancia de González en el PSOE y el cese también fulminante de González en sus atribuciones como concejal. Si no se le ha quitado su acta, ha sido probablemente porque nadie tiene el derecho de hacerlo, mas que una sentencia firme de los tribunales. Pero el escándalo sí ha servido para volver a abrir la posibilidad de una crisis municipal en La Laguna, que la oposición de izquierdas barrunta y persigue desde el inicio de la legislatura.

Ahora sabemos que el guasap es de hace tres meses, y que González asegura que la persona de la que se habla en el guasap no es él, sino un tercer munícipe. Puede que eso sea cierto o no, pero lo que sí resulta obvio es que el guasap y el medieval derecho de pernada que se refleja en él eran ya conocidos por algún dirigente del partido. Probablemente por el mismo que eligió el momento más adecuado para filtrarlo, probablemente para provocar el mayor impacto público en La Laguna -en plena celebración de las fiestas del Cristo- y reventar el Congreso de un PSOE que hasta ahora se ha opuesto a apoyar la censura en La Laguna.

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