FIRMAS Francisco Pomares

A babor | Milonga de la renta | Francisco Pomares

La renta per cápita creció en Canarias el año pasado un 3,4 por ciento, acercándose casi a los 20.000 euros anuales. Todas las regiones españolas experimentaron crecimientos similares (de hecho, el de Canarias es justo el crecimiento medio nacional), por lo que las Islas mantienen su posición histórica en el furgón de cola de la renta media por habitante en España. Supongo que si usted está entre los millones de trabajadores que no experimentaron aumento salarial alguno el año pasado, se estará preguntando cómo diablos puede haber aumentado la renta media un 3,4 por ciento.

Todos conocemos ese dicho que asegura que hay tres clases de mentiras: las pequeñas mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas. Si hacemos caso de las estadísticas deberíamos creer que el salario medio en Canarias ronda los 20.000 euros, y eso no es ni de lejos cierto, como tampoco puede serlo que todos los sueldos hayan aumentado un 3,4 por ciento. Por eso… juguemos un poco con esto de las medias: supongamos que sólo la mitad de los sueldos se hayan mantenido como estaban. Eso querría decir que la otra mitad habría subido casi un siete por ciento… ¿Conoce usted a alguien al que le hayan aumentado el salario un siete por ciento en 2016? Yo no. Conozco, eso sí, a centenares de trabajadores que tienen sus salarios congelados desde hace ocho o nueve años. Y a unos cuantos «afortunados» empleados públicos a los que se ha prometido este año, después de bajadas entre el cinco y el quince por ciento para hacer frente a la crisis, un aumento salarial del uno por ciento. Con escasísimas excepciones, las pequeñas y medianas empresas privadas -la mayoría de los empleados canarios trabajan para pymes- no han comenzado a aplicar aún subidas salariales generalizadas.

A mí, aunque me alegra que haya más renta disponible en las Islas, y que este año se mueva más dinero que el año pasado, la verdad es que no me salen las cuentas por ningún lado. Lo único que se me ocurre es conjugar una ecuación bastante triste: la que dice que muy probablemente el 90 o el 95 por ciento de los trabajadores de las Islas -y de toda España, el porcentaje es el mismo- siguieron disponiendo en 2016 de la misma renta que tuvieron en 2015. Si eso fuera así, entre un 10 o un 5 por ciento de quienes perciben renta habría visto la suya crecer entre un 34 y un 68 por ciento. ¿Les parece disparatado? Es sin duda sólo una intuición, pero creo que está más cerca de la realidad que el discurso triunfalista que nos vende la pura estadística y quienes la encargan.

Las crisis las pagan siempre los mismos, los que menos tienen, y sacan ventaja de ella los que más tienen. El cuento del aumento de renta que se nos vende con desparpajo y alegría lo que significa es que hay un puñado de miles de personas en Canarias -varias decenas de miles en España- que han hecho claramente su agosto con esta crisis. La gente (poca gente) que sale de esta crisis dueña del dinero, las propiedades y las ilusiones de quienes perdieron sus recursos, sus casas y sus sueños. Es verdad que la economía mejora, que hay más actividad, más empleo y se mueve más dinero. Pero la economía ni come, ni sufre, ni paga hipotecas. Es un ente abstracto. Son las personas y no la economía las que tienen que dejar la crisis atrás. Y ni la mayoría de los ciudadanos ha salido aún de la crisis, ni parece que las políticas que se hacen persigan resolver eso.

Lo que está ocurriendo es de una crueldad y una injusticia repugnantes. La brecha social entre pobres y ricos sigue agigantándose. Cada día. Y encima quieren que aplaudamos sus milongas estadísticas.

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