FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

Reprender a los hijos: delito o no | Juan Miguel Munguía Torres

La misma bofetada de un padre a un hijo puede ser condena o absolución por un juez  o por otro. La legislación no precisa dónde está la frontera entre un cachete que ha de ser castigado y otro que no merece reproche. El Código Penal, en su artículo 153 sanciona explícitamente todo tipo de violencia ejercida en el hogar contra los niños con “pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad”. Sin embargo, no es del todo tajante. La ley también contempla que los padres, en casos justificados, pueden ejercer su derecho de corrección. El 65 % de los padres, según una encuesta del INE, y muchos profesionales y juristas defienden la eficacia de un cachete en el momento justo y con la intensidad adecuada. Otros no, y algunos con matices.

Una reciente sentencia de Julio de 2017 absuelve a la madre que había sido denunciada por su hijo por darle una bofetada y arañarlo. Los hechos se remontan a la Nochebuena de 2015, un día muy tenso en muchas familias españolas y que acabó en los juzgados para una familia coruñesa. La madre le pedía a su hijo, de 11 años, que colaborase por la mañana poniendo el desayuno mientras este, haciendo caso omiso, continuaba escuchando música. Poco más tarde, la madre insiste y, tras volver a negarse, en un arrebato el hijo le arroja el móvil, de  unos 600 euros y la madre, al perder los nervios, le propina un bofetón en la cara. Un año después,  la madre  vuelve a tener lugar una discusión con su hijo cuando este pretendía irse de la casa, y para evitarlole agarra por la nuca y le provoca un arañazo.

El magistrado entiende que el niño, al no obedecer a la madre y romper un móvil, mostró desprecio a la autoridad materna y desprecio al trabajo que supone comprar un teléfono. Considera una actitud de “síndrome de emperador” que busca humillar a su madre, así como también que los hechos fueron puntuales y con provocación por parte del menor. «De no mediar una inmediata corrección, el menor trasladará dicho comportamiento a terceros y comenzará a comportarse igual con compañeros, vecinos, etc.», y  «acudir a una corrección física moderada está justificado». La fiscalía pedía para ella una pena de 35 días en beneficio de la comunidad, un año y seis meses de privación del derecho a la tenencia y porte de armas, y la prohibición de comunicarse con su hijo y de aproximarse a él menos de 50 metros durante medio año.

Los hijos no emancipados están bajo la potestad del padre y de la madre. La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y comprende los siguientes deberes y facultades. Primero, velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. Segundo, representarlos y administrar sus bienes. Si los hijos tuvieren suficiente juicio deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten. Los padres podrán en el ejercicio de su potestad recabar el auxilio de la autoridad. Podrán también corregir razonable y moderadamente a los hijos.

Como dice la sentencia, ante la ausencia de regulación respecto de cómo debe ejercerse el deber de represión en incidentes puntuales de los padres con los hijos,  habrá que acudir a las circunstancias concretas del caso.

Doctrina y Jurisprudencia apuntan que los padres no pueden utilizar vías agresivas para hacer ver a sus hijos lo que está mal en su actitud, y de ninguna manera está justificada la agresión a un menor. Pero en todo caso, debe actuarse con prudencia, a fin de valorar todas las circunstancias concurrentes para tratar como violencia lo que realmente tenga la consideración de tal, debiendo analizarse asimismo y con especial cuidado el elemento intencional que en cada caso concreto guíe la conducta y actuación de los sujetos. Y en muchos casos este actuar de los padres no resulta el maltratar o violentar a sus hijos, sino, en último extremo, solo el de reprender o corregir, dentro de un marco que no supone exceso o desmesura alguna.

¿Se puede educar sin dar una bofetada a tu hijo? El objetivo de padres debe ser tener otros recursos, otras herramientas. Y existen, claro que sí.

 

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