FIRMAS Salvador García

Prueba de madurez popular. Por Salvador García Llanos

Con el respeto por delante para cualquier determinación que adopten las organizaciones políticas para su funcionamiento interno, el hecho de que haya cuatro candidatos a la presidencia del Partido Popular (PP) en Canarias es saludable para el partido, acostumbrado durante mucho tiempo a decisiones digitalizadas que se aceptaban sin más. Y punto.

Alguien podrá decir bienvenidos al club del pluralismo y de la democracia estatutaria o ya era hora. Pero nunca es tarde si la dicha de la participación y de la variedad de opciones se abre a la militancia que, mediante los mecanismos garantistas adecuados, podrá escoger libremente.
Les ha costado a los conservadores que dan un salto significativo en el modo de hacer las cosas e impulsar sus liderazgos. Ya se verá si lo saben administrar y qué respuesta de participación ofrecen, sobre todo si se cumple al pie de la letra la pretendida idea de una persona, un voto.
Les ha costado pero ya se han lanzado con Asier Antona, Enrique Hernández, Juan José Cardona y Cristina Tavío -no es previsible que aparezcan más candidaturas- en el cartel desde el que intentan convencer con sus argumentos y ganarse la confianza de los adeptos. Discursos no muy distintos, por cierto, pero condicionados, en alguna medida, por el factor territorial. En Canarias, es difícilmente eludible.
Va a ser toda una experiencia, desde luego. Unas primarias, si se quiere, al modo popular. Acaso la clave estribe en el día después, es decir, en ver cómo reacciona la militancia y, sobre todo, si la fórmula termina aplicándose en otros niveles de la organización. No faltarán quienes adviertan riesgos de división y hasta las influencias del aparato. Pero ya se sabe que a las urnas no se las debe temer y que son preferibles las pruebas democráticas a las imposiciones y los personalismos.
Son una expresión de madurez.