FIRMAS

El Bar de Pepe. El deja vu de Podemos. Por Joaquín Hernández

Se veía venir, nadie puede decir que el asunto de las peleas internas de Podemos no era una crónica anunciada.

En mi carta abierta a Pablo Iglesias, del pasado mes de noviembre, le decía: «Tiene dos opciones para intentar evitar la debacle de PODEMOS, porque otra de sus chorradas es conformarse con el éxito de; «un partido creado hace 2 años conseguir 71 diputados es un hecho histórico», porque el verdadero éxito de PODEMOS pasó a la historia el 4 de marzo de 2016. Una de estas opciones está en aprovechar un gobierno en minoría del PP haciendo una oposición eficaz, y otra esperar el momento, no más allá dos años y medio, para presentar una moción de censura que pueda servir para convocar unas nuevas elecciones y esta vez en coalición con el Psoe y la unión de todas las izquierdas españolas dar el asalto a la Moncloa».

Usted, por lo visto, tiene la verdad, su verdad patentada sobre sus hombros que unido a su prepotencia y su bisoñez política le hacen ser un verdadero perdedor. En estos meses de legislatura se ha distinguido más por las peleas internas, se ha interesado más por el poder partidista, y su «particular guerra» con Iñigo Errejón que por todo aquello que prometió a los millones de españoles que ahora asistimos a este espectáculo bochornoso entre aquellos que recogieron el guante del 15-M. Ustedes crearon nuevas ilusiones en la mayoría de la juventud y no menos a buena cantidad de la población que veían en su coleta y el estilo progre de Iñigo el mejor baluarte para combatir el bipartidismo PP/Psoe, por fin la juventud daba un paso adelante y no se conformaba con seguir haciendo del pasotismo su demostración de hastío político, ahora y gracias a ustedes podían verse representados en el hemiciclo del Congreso y el Senado del Estado español.

No voy a entrar en milongas sentimentales ni siquiera a valorar (como dice el tango) lo que hubiera podido haber sido y no fue, pero si quisiera decirle al Sr. Iglesias Turón y a su socio de partido que no es nada raro que la caída en picado de Podemos, sobre todo de la imagen de su líder, ya que se intuía, desde hace dos años, que la política de admitir a personajes de escaso prestigio, desahuciados de otros partidos, e incluso la entrada de otros partidos políticos dentro de la estructura de Podemos significaría el mayor de los errores (léase mi artículo «El caballo de Troya de Podemos»).

Podemos nació de una gran parte del pueblo cabreado, hartado, manipulado, chuleado y puteado por políticas neoliberales carroñeras que maniataban, y siguen maniatando a los españoles. Dos partidos hegemónicos que, vendidos a intereses espurios, legislaban y legislan, gracias a ustedes, de espaldas al pueblo que dice ser soberano.

No es casual y si causal que su imagen sea la peor valorada entre los líderes de los partidos políticos que completan el arco parlamentario, esa clasificación se la ha ganado usted a pulso. La causa produce el efecto para que usted pase de ser bien considerado por la opinión pública a un «macana» peor considerado, incluso, que Mariano Rajoy que ya es decir.

La desintegración, por medio de la frustración general de sus seguidores, del Partido Podemos es ya una realidad. Para darle un dato; hace una semana en un programa radiofónico de opinión y denuncia política, en una de las llamadas telefónicas de oyentes una voz de mujer dijo: «Cuando veo en la televisión a Pablo Iglesias contando sus cuentos yo pienso ¿a quién querrá convencer éste cara dura? Otra comentaba que le producía la misma antipatía y animadversión que Rajoy. Pablo Iglesias se ha convertido en el charlatán mejor pagado del régimen, de la casta a la que él denunciaba.

De paladín de las causas justas, el nuevo Robín Hood español ha pasado a ser más de lo mismo, uno más de la casta que está más preocupado de su poltrona, del poder, que de la gente que confiadamente votó al cambio.

Sinceramente y como observador, simpatizante y votante que fui, Podemos es una jaula de grillos, grillos hambrientos de poder, sedientos de poltronas. Kafkiano el tema de los twiter, poniéndose a parir, lavando públicamente sus gayumbos canelos por la diarrea que les produce el miedo a perder sus «cargos». Lo que más me revienta de todo este espectáculo del circo político mediático que ustedes producen es la forma de insultar la inteligencia del personal y sobre todo tener que empezar a darle la razón a todos aquellos que pregonaban que para acabar con Podemos había que dejarlos solitos que más pronto que tarde acabarían haciéndose el hara kiri sin que nadie les moleste.

El deja vu de UPYD se repite con Podemos, la diferencia es que Rosa Diez aguantó 40 años como política, Pablo Iglesias tiene 4 años como mucho.