FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

La identificación gráfica registral. Por Juan Miguel Munguía Torres

El Registro de la Propiedad y el Catastro Inmobiliario son instituciones de naturaleza y competencias diferenciadas que, no obstante, recaen sobre un mismo ámbito: la realidad inmobiliaria. La coordinación de la información existente en ambas instituciones resulta indispensable para una mejor identificación de los inmuebles y una más adecuada prestación de servicios a ciudadanos y Administraciones.

Hasta la publicación de la Ley 13/1996, de 30 de diciembre, sobre medidas fiscales, administrativas y de orden social, cuando se comenzaron a asentar los primeros pilares para la efectiva coordinación, introduciendo la referencia catastral como elemento de identificación e intercambio de información y al incorporar la certificación catastral descriptiva y gráfica como requisito indispensable para la inmatriculación de fincas en el Registro.

Esta Ley fue complementada en el ámbito hipotecario por la publicación del Real Decreto 1093/1997, de 4 de julio, por el que se aprobaron las normas complementarias al Reglamento para la ejecución de la Ley Hipotecaria sobre inscripción en el Registro de la Propiedad de actos de naturaleza urbanística. Desde entonces el Registro remite datos de relevancia al Catastro, pero hasta el día de hoy no existe una conexión que posibilite un intercambio bidireccional de información que permita la necesaria coordinación entre ambos.

Existen supuestos en los que, por el carácter voluntario de la inscripción, por llevarse a cabo operaciones registrales o de alteración catastral sin que exista esa comunicación, o por otras causas, se producen situaciones de divergencia. Tampoco existe un procedimiento de coordinación que permita la resolución de discrepancias entre el Registro y el Catastro en la descripción de los bienes inmuebles.

Esto es lo que pretende la Ley 13/2015, de 24 de junio, de Reforma de la Ley Hipotecaria y del texto refundido de la Ley de Catastro Inmobiliario. Con la reforma, se obliga la incorporación gráfica de la finca registral que complete su descripción literaria al folio real no solamente en el caso de inmatriculación de una finca, sino también cuando se practiquen operaciones registrales que determinen una reordenación de terrenos, como es el caso de una parcelación, reparcelación, concentración parcelaria, segregación, división, agrupación o agregación, expropiación forzosa o deslinde.

Esta representación gráfica deberá incluir las coordenadas georreferenciadas de sus vértices, acompañando para la inscripción, junto al título inscribible, la certificación catastral descriptiva y gráfica de la finca.

La publicidad gráfica castastral será la base de la representación gráfica de la finca, debiendo informar la publicidad registral, además de la referencia catastral, si la finca registral está o no coordinada gráficamente con el Catastro Inmobiliario

Desde Munguia@Asociados esta ley incrementa la seguridad jurídica en el tráfico inmobiliario ya que, una vez incorporada la identificación gráfica catastral, se presumirán ciertos a todos los efectos legales los datos de delimitación, ubicación y superficie de la representación gráfica de la parcela inscrita.

Las tres realidades: la física que consiste en cuánto mide y dónde está mi parcela. La «catastral»: cuál es mi parcela y qué superficie le atribuye el Catastro, datos que aparecen en la certificación catastral descriptiva y gráfica, que prácticamente siempre se incorpora a la escritura para identificar la parcela que en ella se describe.

Ésta incluye su referencia catastral (que viene a ser como el «DNI» de la finca) un plano de la misma y se puede solicitar telemáticamente desde las notarías (como ya explicó mi compañero Javier Ríos en este mismo blog, en otro post). Y por último, la «jurídica» que es la que aparece en las escrituras o títulos previos y que es la que publica el Registro de la Propiedad han de ser concordantes y coincidentes.

munguia@munguiaabogados.com

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