FIRMAS Francisco Pomares

A babor. El repaso. Por Francisco Pomares

El presidente de la gestora del PSOE aprovecha el tiempo en los viajes: José Miguel Rodríguez Fraga, 69 años, alcalde de Adeje desde 1987 (seis años antes de la creación de Coalición Canaria), se ha reunido en Génova con el PP, en Ferraz con la gestora nacional, en la cafetería del Congreso con Román Rodríguez y en su hotel frente al Congreso con el presidente Clavijo.

En su primer y único encuentro con el PP (hubo otro, pero no con él, sino con vice-Pérez) no le han ofrecido ni una sola garantía: le han dicho que el PP no va a meterse en los líos del pacto. Ni antes ni después. Ni con unos ni con otros. Ni frío ni calor. Teóricamente es la forma del PP de no mojarse en una guerra que no es la suya. En la práctica supone desmontar cualquier posibilidad de que prospere la censura. Sin PP no suma.

De oca a oca y tiro para Ferraz. Allí le han preguntado al alcalde qué clase de yerba rancia es la que fuman los socialistas canarios: plantear un Gobierno del PSOE con el PP de Canarias, en medio de la que hay montada con la rebelión de las bases, la exigencia de congreso y la petición de primarias, es hacerle un muy flaco favor a quienes intentan reconducir la crisis de liderazgo y salvar los muebles que Pedro Sánchez no llegó a tirar por la ventana… Es un recado contundente, contra el que se estrellan todas las amistades y simpatías de Patricia, reales o no.

Con Román y Quevedo, el combinado subvencionado (incluyendo postre) tampoco ha dado para mucho: después de una semana con Román ejerciendo gratis de estratega plenipotenciario del PSOE, vendiendo en mentideros, redacciones y sanedrines la inminencia inevitable de la censura, a Román tampoco le salen ahora las cuentas. Mucho fiarse de Bento delegado, que está de capa caída. Ahora se limita Román a ofrecer a su Quevedo como recambio de Oramas en la votación de los presupuestos 2017, pero sólo si Rajoy mira para otro lado y deja que el PP canario censure al niñato Clavijo. Ya no lo dice con la boca grande, porque sabe no va a ocurrir. De todas formas, está contento, Román: de los que sacaron pecho con la censura, es el único que no ha hecho el ridículo ni perdido comba. Con sesenta años, once en Coalición Canaria, once en Nueva Canarias, sigue siendo un buen mozo y la mejor cabeza de la oposición al poder regional y del poder grancanario. Un tipo listo.

Le queda al alcalde Fraga intentar rehacer el camino: se reúne en su hotel Urban cinco estrellas -Patricia & family también se hospedan allí- con Clavijo, que acude mansamente a la cita, y allí, en torno a un café, le explica que las cosas están un poco raras en el PSOE y que algunos secretarios insulares, algunos alcaldes, algunos diputados, algunos consejeros… andan encendidos por la torpeza de la espantada: le dice que nadie consultó a la gestora ni para levantarse en el Gobierno, ni para votar con el PP el Fdcan. ¿Será verdad? El alcalde Fraga está por la fórmula pelillos a la mar…. ¿Quizá votando todos el día 21 la propuesta de reparto del PP? Sin vencedores ni vencidos.

Parece una buena idea, pero hasta las buenas ideas se tuercen: antes de volver a Canarias, Lavandera ya ha intentado venderle a Antona una nueva pájara contra Clavijo: que cambien su propuesta de reparto del Fdcan de acuerdo con el REF. Pobre gestor Fraga: no le dejan arreglarlo. Sus jóvenes ratones tienen hambre de gato.

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