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El agua residual, fuente de vida y riqueza

ASSOPRESS/Fátima Campos García*.-  El resultado de las plantas piloto diseñadas en algunas islas del archipiélago canario han supuesto un ahorro considerable en el presupuesto de gestión de ambos flujos: aguas residuales y residuos orgánicos.

También es de destacar la reducción de emisiones de dióxido de carbono y metano en vertederos, o los propios del transporte de residuos o de las plantas convencionales de depuración de aguas (que a su vez generan lodos de difícil incorporación en la economía local por su potencial carga contaminante).

El impacto de la intervención es tanto en el territorio como en la economía; los humedales artificiales que regeneran el agua ocupan superficie que puede diversificar su función más allá de la depuración, son susceptibles de producir vegetación, agua, energía (a través de la biodigestión anaerobia), educación ambienta, recreación social o vivero empresarial alrededor del la Economía Verde o Circular a partir del compostaje, la agricultura, la reforestación o incluso la piscicultura.

Para el éxito del proyecto se demanda una implicación de la sociedad para que previamente conozca o reconozca las ventajas del cambio de diseño y evitar la incorporación de plásticos no biodegradables al flujo a depurar. Este diseño de gestión hace énfasis en la biodigestión anaerobia para recuperar la energía de los residuos orgánicos sedimentados en la fosa séptica que acompaña al diseño del humedal artificial.

El agua que se depura en estos humedales artificiales es plenamente recuperable para la incorporación al ciclo natural o urbano, se hacen controles periódicos para confirmar la calidad físico-química del efluente. Es de destacar la resiliencia del proceso, desacopla la demanda de energía fósil para el desarrollo de la comunidad y aporta agua depurada sin la desventaja de los lodos de la depuración convencional.

Este caudal recarga acuíferos y reduce el estrés hídrico, convirtiendo el agua residual en fuente de agua óptima para el consumo y energía procedente del biogás. El residuo orgánico no degradado puede compostarse para enmendar el suelo del entorno y desarrollar actividad agrícola o reforestar para embellecer el entorno fortaleciendo la biodiversidad vegetal del entorno.

Este modelo de gestión actúa como dinamizador de la soberanía energética, hídrica y alimentaria. El entorno produce energía, agua y alimento a partir de las aguas residuales regeneradas en los humedales artificiales y el cierre del ciclo del carbono orgánico en el sustrato edáfico. Supone la implementación de un modelo de Economía Circular y de Economía Verde donde la información y formación del ciudadano se hacen claves para comprometerse con el diseño y sacar partido de las posibilidades laborales a partir de la autoorganización del colectivo y la gestión descentralizada de los recursos regenerados.

El tiempo de retención de los sustratos disueltos en el agua es determinante para degradar completamente  estos, de tal manera que compuestos orgánicos altamente estables son degradables con este modelo de depuración (no así en la depuración convencional); la calidad del agua regenerada es perfectamente óptima para el aprovechamiento agrícola e incluso para el consumo humano.

La mejora de la calidad de vida de los ciudadanos es innegable: menos gastos en impuestos para la gestión de sus residuos en los vertederos y del agua en depuradoras convencionales; menor demanda de combustibles fósiles para enfocarse en un modelo de desarrollo que enfatiza la soberanía alimentaria, la recuperación de la biomasa autóctona y el aprovechamiento de las fuentes renovables en la zona (partiendo de la biodigestión anaerobia).

El proyecto puede desarrollarse en cualquier núcleo de población que produzca agua residual y residuos orgánicos. El rediseño se amortiza con el ahorro en infraestructuras, empresas adjudicatarias y consumos de combustibles fósiles. La comunidad es formada para que pueda auto-organizarse y hacer una gestión autónoma del diseño: agua-energía-compost (incluso pueden proponerse del desarrollo de estanques específicos para piscicultura). 

​(*) ​ Doctorado en Ingeniería del Terreno, Má​ster en Gestión y Auditoría Ambiental y Licenciada en CC Químicas.

 

              

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