FIRMAS

El bar de Pepe. Las manos cagadas. Por Joaquín Hernández

Ya lo decía mi compadre, Félix Caballero, «cuando la limosna es muy grande, hasta el santo desconfía». Claro que uno se pregunta: ¿y esa gente de que vive? Ahora resulta que las manos limpias no eran tan limpias y presuntamente están asquerosamente sucias de mierda chantajista.

Miguel Bernard, secretario general de Manos Limpias junto a Luis Pineda, presidente de Ausbanc, su mujer María Teresa Cuadrado Díaz y una serie de miembros del sindicato y la asociación están siendo detenidos y acusados por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional (UDEF) por supuestos delitos de extorsión, organización criminal, fraude contra la Hacienda Pública y falsedad documental.

Manos Limpias se nos presentó como la “conciencia nacional”, como los paladines del bien contra el mal, hombres y mujeres que obligaban que la ley fuera igual para todos.

Presuntamente esos paladines parece que se han convertido en un clan de chantajistas de la peor calaña. Personajes de dudosa calaña moral que conociendo el entramado legal, no dudan de utilizarlo para extorsionar a buenos, malos y regulares. Por lo visto y según comentarios, los actores se dedicaban, presuntamente, a presentar querellas criminales allí y allá donde pudieran encontrar una víctima propicia a sacarle la pasta gansa.

El “modus operandi” era la presentación de una querella criminal contra algún personaje famoso, político activo, empresa multinacional, etc., etc., Una vez admitida a trámite por el juzgado de turno, la segunda fase, y dependiendo de la categoría del personaje, se daba la noticia a los medios de comunicación más importantes acudiendo a tertulias televisivas en las cadenas privadas a nivel nacional, de esa forma no pasaba un día sin que aparecieran las abogadas de Manos Limpias por la sexta, la cuatro o tele cinco contando la vida y milagros del caso Noos, la Infanta Cristina, su marido Iñaki Urdangarín y su socio, etc. etc.

¿Habrá mayor satisfacción para un demócrata que ver que la justicia, aun siendo lenta, funciona a cualquier nivel y es capaz de entalegar a toda una infanta de España, hija y hermana de reyes?

Ese es el primer capítulo porque el segundo, y también presuntamente, es cuando aparece el mediador, el hombre “bueno” de Ausbanc (Asociación Usuarios Banca), que propone a dos bancos españoles (se supone BSCH y BBVA) previo pago de, nada más y nada menos, 2 millones de euros quitar la querella presentada y dejar a la infanta libre de todo “mal”. O sea que si los osados y valientes sindicalistas de manos limpias, si la “unión de trabajadores de la justicia” junto con los “usuarios” de la banca son y somos todos unos presuntos mafiosos ¿de qué nos quejamos de Bárcenas, Blesa, Gurthel y compañía?

Siendo esto así, si se confirma la extorsión y el chantaje ¿es válido el juicio contra la infanta Cristina? En tal caso si la denuncia de la UDEF se confirma y existen pruebas suficientes de ese chantaje estos presuntos delintes sin más dilaciones deberían estar en prisión preventiva sin fianza, no solo por el hecho del presunto delito cometido, además como ejemplo a los numerosos “chiringuitos” montados como organizaciones no gubernamentales en defensa de la ley y los desterrados hijos de Eva que sirven exclusivamente para que vivan lujosamente tropecientos farsantes hijos de mala madre, que a costilla del “padre nuestro”, del “imperio de la ley”, de la “legalidad vigente” van presumiendo de santurrones y ejerciendo de egipcios.

Ya en octubre del pasado año la Fiscalía de Delitos Económicos de Madrid estuvo investigando al secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernad, y a la abogada Virginia López por blanqueo de capitales y apropiación indebida. El motivo es la retirada de una cuenta del sindicato de 103.500 euros en efectivo.

La mitad de ese dinero se la quedó Bernad y la otra mitad se la entregó a Virginia López, conocida por sus apariciones en tertulias de televisión en su condición de abogada de la acusación popular en el caso Nóos. El líder de Manos Limpias reconoció el reparto de fondos durante su declaración en la Fiscalía Provincial de Madrid en calidad de denunciado. Ayer aseguró que tanto el origen como el destino de los fondos son «lícitos». «Me quedé la mitad para pagar deudas del sindicato y le di la otra mitad a Virginia López para abonarle sus honorarios. Preguntado por qué realizó esos movimientos tan elevados en metálico, asevera que «el banco no estuvo a la altura y, además, si el origen del dinero es lícito lo puedo sacar en metálico cuando quiera». Era de esperar, el que nace lechón, muere cochino.

 

 

 

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