Sin categorizar

‘Asesinato en una playa de Londres’, una novela de Dulce Xerach. Por Eduardo García Rojas

La segunda entrega de las aventuras de María Chinea lleva por título Asesinato en una playa de Londres (Editorial Oveja Negra) y se trata, como Robo en  São Paulo, de una intriga internacional en la que se mezcla suspense y política pero en clave de entretenimiento policial más que negro y criminal pese a que en la nueva novela que firma Dulce Xerach, se aprecia una mayor sensibilidad por describir escenarios, como el retrato que ofrece de la capital tinerfeña como pueblo que aún respira pasado marinero aunque desde sus inicios como plaza más que renunciar, despreciara sus costas; así como la construcción de viejos y nuevos personajes.

En este sentido, es de destacar cómo se dota de cuerpo a la protagonista de la novela, María Anchieta, y a los secundarios que conocimos de la primera entrega; y algunos nuevos, sobre todo los femeninos a los que Xerach insufla de espesor y señas de identidad más que específicas en este segundo capítulo de las historias de su atractiva y sagaz policía.

Si en Robo en  São Paulo la excusa argumental que daba origen a la investigación se trataba de la desaparición de la Gramática Tupí, en Asesinato en una playa de Londres y tal como ya lo revela el título, la trama comienza a armarse a raíz del descubrimiento de los cadáveres de un empresario británico y el de una atractiva joven que podría ser su amante.

Se detecta en esta nueva novela a una escritora más segura de sí misma y también a una autora capaz de ironizar con el material que tiene entre las manos. Ironía, y mucha, hay ya en el título de la obra: Asesinato en una playa de Londres y no por asesinato, precisamente, sino por playa de Londres.

Las islas, y en concreto la de Tenerife que es donde vive y trabaja la protagonista de la novela, es conocida en el mercado británico por sus playas, destino turístico preferente en el que pasar un invierno al borde del mar, disfrutando casi todos los días de seguro de sol. No obstante, este hecho puede tambalearse al descubrirse dos cadáveres en el fondo de una piscina de un hotel de alta gama en el sur de la isla, aunque la rápida intervención de la policía y que el caso llegue a las manos de María Anchieta permitirá que el misterio, o mejor los misterios que genera el caso, se resuelva al final.

El presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín, cuenta también con un espacio muy especial en esta novela. Es interesante, en este sentido, la calidez humana que transmite Adán Martín en estas dos novelas. Un personaje que ha terminado por ser necesario en estas historias y que funciona como una especie de segundo padre para María Anchieta y al que Dulce Xerach evoca a través de sus cualidades humanas y olfato para moverse en las arenas movedizas de las política canaria, más próximas a un pantano que a otra cosa.

Entre los nuevos personajes que aparecen en la novela destacan una atractiva millonaria, probablemente alter ego de la misma Anchieta; una viuda británica y un juez empeñado en investigar presuntas corrupciones municipales. Estos en una amplia galería en los que se masca la tensión mientras el relato transcurre en diversos escenarios no solo canarios sino de otras partes del globo terráqueo ya que las novelas que protagoniza María Anchieta transcurren en geografías diferentes, lo que las aproxima más al universo que Ian Fleming imaginó para su James Bond que a la crítica social que suscita la literatura negra que inauguró Dashiell Hammett.

En cualquier caso, Dulce Xerach pone de manifiesto con estas dos novelas –originalmente las aventuras de Anchieta nacieron para ser trilogía aunque es más que probable que la autora continúe desarrollando al personaje en una cuarta y quinta entrega–  que le gusta jugar al gato y el ratón con el lector y se esfuerza por construir intrigas cada vez mejor armadas desde el punto de vista de la resolución del misterio, sin perder de vista ese delicioso punto folletinesco que, a nuestro juicio, empareja estas dos novelas con la acción que palpita en el thriller que se escribe en la actualidad.  Y eso pese al enojoso e innecesario desfile de marcas de prendas de vestir del que a veces hace gala su protagonista. Una María Anchieta que además de notable capacidad deductiva la tiene también para valorar lo que lleva puesto ella y quienes le rodean.

Saludos, se ha dicho…, desde este lado del ordenador.