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Un libro: ‘Luis Buñuel. Vivo, por eso soy feliz’. Por Eduardo García Rojas

Se ha escrito mucho sobre Luis Buñuel, tanto que incluso Luis Buñuel nos contó su vida imaginada en una fascinante por surrealista autobiografía titulada Mi último suspiro, escrita a cuatro manos con Jean-Claude Carrière, guionista de seis películas claves en la filmografía francesa del director como Diario de una camarera, Belle de jour, La Vía Láctea, El discreto encanto de la burguesía, El fantasma de la libertad y Ese oscuro objeto del deseo, y libro en el que se puede atisbar la mirada que definió su trayectoria como cineasta. Una mirada sincera pero tremendamente brutal de la realidad que nos construye, esas circunstancias que forman parte de un yo que, en el caso de Buñuel, cuenta con unas inequívocas señas personales que lo hacen irrepetible e imposible de imitar.

Entre los últimos libros que se han publicado sobre la vida y la obra del autor de El perro andaluz se encuentra un pequeño volumen que reúne algunas de las entrevistas que concedió a lo largo de su vida y que lleva por título Luis Buñuel. Vivo, por eso soy feliz (colección Conversaciones, Editorial Confluencias), un trabajo de chinos que ha realizado con paciencia asiática el experto Jorge Gorostiza, quien apunta en la breve pero interesante introducción de este trabajo que “si se quiere conocer a una persona, lo mejor es que ella misma describa y muestre cómo es en realidad, por eso las autobiografías y, sobre todo las entrevistas, son el mejor medio para llegar al fondo de la personalidad de alguien. Sin embargo, en las conversaciones hay factores esenciales a tener en cuenta que atañen a los participantes que intervienen: el entrevistador y evidentemente el entrevistado, que debe ser el más importante de ambos e incluso el protagonista absoluto.”

Se esté o no de acuerdo con esta reflexión que apunta el compilador de estas entrevistas, y más cuando se refiere a ese soñador compulsivo que fue el cineasta aragonés, el lector de este atractivo librito sí que puede dibujar el retrato de un hombre, de un artista, a través de sus palabras, reflexiones en la que se concluye que si actuó así es porque le  salía del corazón y del alma. Que no hubo imposturas sino coraje y desconcertante honestidad que empapa una filmografía –sobre todo la que podemos calificar como etapas española y mejicana, a nuestro juicio la más interesante de Buñuel– y una forma de ir por la vida que nunca dejó de reivindicar su individualismo de sordo. Un sordo genial, tan genial como lo fue su paisano Francisco de Goya, otro pintor de realidades tenebrosas, con más que gusto que disgusto en mostrar las dobleces humanas.

Entre las firmas de entrevistas que se reproducen en el libro de Jorge Gorostiza se encuentran las de Salvador Dalí, compañero de batalla surrealista y coautor de El perro andaluz, esa extravagancia cinematográfica que aún hoy enciende polémicas; G. Cain, pseudónimo empleado por el escritor Guillermo Cabrera Infante cuando colaboraba en la revista cinematográfica cubana Carteles, y en la que a la pregunta de si Buñuel continúa siendo surrealista, éste responde: “El surrealismo no es un estado de ánimo. Es una manera de ver la vida. No se deja de ser surrealista. También es muy difícil convertirse al surrealismo.”

Luis Buñuel. Vivo, por eso soy feliz reúne un total de nueve entrevistas. Nueve interrogatorios en los que el cineasta tantea, burla, esquiva con cintura de gimnasta intelectual las preguntas  más comprometedoras mientras disemina en estas conversaciones reflexiones en las que pone de manifiesto su pasión por el cine como instrumento artístico y la profunda mirada celtibérica que caracterizó su trabajo.

En otras, las contestaciones proporcionan una valiosísima información sobre su carrera en el cine, así como sus posibles influencias, apetencias y querencias.

El libro cuenta además con un apéndice en el que Jorge Gorostiza reproduce un listado en orden cronológico de todas las entrevistas que mantuvo Luis Buñuel a lo largo de su vida, y fuente de la que a partir de ahora irán a beber quienes investiguen en torno a la vida y la obra de un realizador que, como dijo en una ocasión, se hizo ateo gracias a Dios.

Saludos, es la edad de oro, desde este lado del ornador.

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