FIRMAS

El silencio no es tan rentable ni tiene que ver con la prudencia. Por Antonio Alarcó

No son momentos de silencio, nunca lo han sido por lo menos para nosotros. Pero ahora, nada más y nada menos lo que está ocurriendo en política, en este gran país, hace daño al sentido común, a la lógica, a la ética, a la libertada, a la ciudadanía (no todos) y por eso sin intentar decir o mostrar ninguna superioridad, ni política ni de moralidad, ni lo pretendemos, no debemos callar un solo momento.

Nos comprometimos y luchamos a fondo por la libertad en periodos muy difíciles como el tardofranquismo, la transición, etc, y lo seguiremos haciendo. No como un mérito sino como un compromiso voluntario y consciente, de intentar colaborar a mejorar la sociedad que nos ha tocado vivir.

Respetamos (como no puede ser de otra manera), los votantes de toda ideología democrática (no todas lo son), pero una vez dicho eso, los dirigentes de algunos partidos no están a la altura de las circunstancias actuales de este país. En este momento más que nunca se necesita estabilidad y confianza como motores fundamentales de cualquier sociedad moderna y democrática y más si cabe aún, si decimos que somos de los que pensamos que la política son sentimientos y referencias. Y la confianza es un sentimiento, por cierto no numérico, factor fundamental para el crecimiento y este necesario para mantener el estado de bienestar.

Por ello en estas circunstancias se necesita obligatoriamente consensos y planteamientos alrededor de principios básicos, no ideológicos para conseguir necesariamente que funcionen nuestras instituciones.

Las medidas a tomar, muchas de ellas extraordinarias, precisan del apoyo de ambas cámaras con el máximo número de parlamentarios que se pueda. Y también recordar que dentro del sentido común, aunque nuestra Constitución habla de un sistema parlamentario sería lógico siempre, como ocurre en Europa a la que pertenecemos, que el partido que ha ganado las elecciones sea parte imprescindible de cualquier acuerdo.

No creemos que hayan muchas dudas en una serie de principios planteados, necesarios en estos momentos para garantizar la estabilidad como: 1 Defender la integridad de la nación española,: crecer y crear empleo; 3 mantenimiento y mejora del estado de bienestar como mejor forma de cohesión del país, de la nación; 4 lucha contra el terrorismo de cualquier signo; y 5 lucha definitiva contra la corrupción.

Una nación europea como la nuestra precisa por responsabilidad histórica, sumar a todos lo que sean y crean en estos principios y no tenemos ninguna duda que la unidad de los partidos que crean en ellas son imprescindibles.

En política las elecciones se ganan o se pierden y después siempre se suma y no se resta. Para ello hay que ser transparente, con máxima comunicación y pasar de “creer que se tiene razón a que te den la razón”. Por eso la permanente comunicación no es algo graciable sino una necesidad objetiva del sistema democrático. Y todo ello con un principio claro irrenunciable, que es la neutralidad y el ejercicio del poder dentro del estado de derecho.

Hay un principio médico importante que se llama medicina de la evidencia y que viene a decir “que hay que hacer lo que evidentemente se tiene que hacer”. La evidencia se mide, se audita y se plasma.

Por eso son momentos en donde todos tenemos que saber que hay que hacer lo que evidentemente se tiene que hacer.

No podemos, ni debemos cometer errores evidentes de un coste irreversible.

*Senador por Tenerife.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario