FIRMAS Marisol Ayala

Carnaval. Los nombres de la fiesta. Por Marisol Ayala

Tres históricos repasan los últimos 40 años del Carnaval capitalino

“Antes hacíamos trajes para una mujer; ahora se hacen carrozas tiradas por mujeres”, afirma Tino Montenegro

Pedro Daktary debutó en el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria en 1977, hace ya más de 35 años. Fernando Méndez lo hizo en 1985, tres décadas en el mundo del carnaval como diseñador. Ese mismo año, Tino Montenegro presentó su primera candidata con un diseño rompió moldes de tal manera que aún hoy se recuerda. Un año antes presentó a una niña como reina infantil: “Fue mi sobrina y salió elegida”. Los tres son referentes de las fiestas más participativas y los tres hablan de su visión de las fiestas. El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria cumple 40 años y por diversas razones cada uno representa una época, un estilo, una manera de ver y de vivirlo.

Tino Montenegro, en la plaza de Santa Ana

Tino Montenegro, en la plaza de Santa Ana

Los tres han sido parte activa de la fiesta. El más crítico con las carnestolendas es Tino Montenegro, que considera que “está encasillado, ya no sorprende. Creo que siendo como son las fiestas de mayor repercusión social de la ciudad debía constituirse un grupo de artistas que proyecten cosas nuevas, un giro, que no sea más de lo mismo”. Tino marcó un punto de inflexión cuando en 1985 presentó un vestido de metacrilato que dejó al público con la boca abierta. El traje se llamaba La Diosa de Cristal. “Desde luego nadie pone en duda que aquel diseño constituyó un antes y un después en las galas”. La modelo que lo lució se llama Verónica Betancor y estaba casada, algo que “también supuso una novedad”, recuerda. “A ver, yo buscaba una mujer guapa, canaria, con presencia física y ella encima era modelo internacional. Cuando le hablé de ir a la Gala la idea le encantó y ganamos”.

Muchos no saben que el tan halagado traje de Tino Montenegro “nació porque un año antes yo había hecho un vestido de ese estilo para una sobrina que se presentó a la Gala Infantil; aquello fue espectacular, y no lo digo yo, lo dijo el jurado que le otorgó el primer premio”. Y ahí dio comienzo la vinculación de Tino con el Carnaval de su ciudad. “Efectivamente, al año siguiente, 1986, se me ocurrió hacer un diseño con estilo diferente, a base de cristal, varas y tubos de metacrilato. El traje pesaba 22 kilos. Te cuento. Antes los diseñadores hacíamos para una mujer y ahora, la verdad, se hacen carrozas tiradas por mujeres, es decir, parece que se ha olvidado de que ella es la protagonista”. Ese año ganó y entró en la historia del Carnaval.

¿De dónde le viene a Tino Montenegro su pasión por el carnaval? “Ocurre que en casa, en mi entorno, en la familia, etc., el carnaval se vive intensamente y decidí implicarme. La gente del Puerto llevamos las careta y la purpurina en el corazón”. Tino siempre le ha dado categoría y clase a estas fiestas, no hay más que ver su trayectoria, corta pero intensa. Aquel diseño, La Diosa de Cristal, le dio muchas satisfacciones. “Por ejemplo”, dice, “una de las cosas más lindas que dijeron del diseño lo dijo Sindo Saavedra: ‘Mi sueño de carnaval era ese traje. Me emocioné al verlo’. Otra: Normal Duval me lo pidió para llevárselo a París pero era muy complicado, pero bueno, así fue”.

Pero un día, no recuerda en que años, Tino decidió dejar el carnaval por un manifiesto descontento con la organización. “Antes no se respetaba a la mujer y yo, honestamente, no quise ser cómplice de lo que entendía era un agravio y lo dejé todo. Realmente solo hice cinco diseños pero para mi asombro la gente los recuerda con detalle que ni yo recuerdo”. Le aburrieron los jurados en los que había tantos amigos vinculados a candidatas y diseñadores, “pero no te niego que hay un gusanillo que trato de alimentar lo justo. No descarto volver a diseñar un traje para una candidata. De hecho tengo unas ideas y material, tal vez hace falta que me empujen. Bueno, éste año me han ofrecido vestir a una chica. Ya veremos el año que viene”.

Fernando Méndez, en los jardines del hotel Santa Catalina

Fernando Méndez, en los jardines del hotel Santa Catalina

Otra de las personalidades de las carnestolendas es Fernando Méndez, que debutó en la Gala del Carnaval en 1987 con un traje que patrocinó el desaparecido Centro Comercial Galerías Preciados. Ganó, sí, pero ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos de manera que en el Teatro Pérez Galdós, cuando se anunció que Méndez era ganador, hubo amago de agresión y todo. Fue con la fantasía Mensajera del Sol que lució Mari Pino Montesdeoca. Ese año Méndez protagonizó muy a su pesar un escándalo mediático importante. “Vamos a ver; es que cuando en el teatro se anunció que yo era ganador una amiga que estaba cerca de la organización me dijo: ‘Fernando busca un taxi y vete de aquí, que la gente está muy loca”. La policía municipal también se dio cuenta de la crispación lo metió en un coche y lo llevó a casa. “Recuerdo que la coronación de mi reina la vi desde casa, con eso está dicho todo”.

Fernando es uno de los personajes del Carnaval grancanario que ha hecho historia en el ámbito de las galas de la Reina. No en vano presentó candidata a reina y por tanto diseño en 28 ocasiones, es decir, 28 años seguidos de los cuales en 13 ocasiones se alzó con al Primer Premio. Un récord difícil de superar: “Han sido 30 años muy positivos. Me he realizado como profesional, he logrado muchos de mis sueños. En todo artista hay épocas mejores y peores y yo no soy una excepción. En esos treinta años he de decir que la primera década fue una etapa buena, de iniciación, de conocer cosas y de éxito; la segunda francamente fue de participar por puro compromiso profesional pero los últimos diez años han sido años de recuperar la ilusión. A la hora de hacer balance no creo que haya nadie en la historia de los carnavales canarios que haya obtenido 13 reinas. Y eso está ahí. No es una”.

Los éxitos de Fernando Méndez han sido mal digeridos por algunos. “No tengo enemigos, yo diría que tengo admiradores confundidos. Yo lo único que puedo decir es que soy un afortunado. Te diré más, el mejor diseño, del que más orgulloso me siento, es el de mi propia vida. Una amiga me dijo una vez, y lo llevo a rajatabla, “ojo, no pierdas el norte, que el éxito desconcierta” y eso lo tengo muy claro. Mi éxito es el trabajo y la ilusión”.

Pedro Daktary, en la playa de Las Canteras

Pedro Daktary, en la playa de Las Canteras

Fue en el año 1977 cuando Pedro Jesús Caraballo Umpiérrez, Pedro Daktary, debutó en el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria que en aquellos años era un barullo de máscaras en la calle sin orden ni concierto. Pedro ha sido de todo, o casi. “Vamos a ver. Yo me boté en la calle en la Isleta, en el Castillo de la luz, con la comparsa Los Caribes que ya no existe. Y he sido, apunta, murguero, comparsero, cantante, candidato y seguro más cosas que ni me acuerdo. Una cosa si tengo claro, en cerca de 40 años en el carnaval he visto de todo”. Pedro tiene ahora un papel destacado en la Gran Dama del Carnaval donde canta, baila, interactúa y se muere de risa.

Como entenderán si hay alguien que tenga autoridad para hablar del carnaval prohibido y perseguido ese es el admirado Daktary, uno de los hombres más queridos de las fiestas: “Yo he vivido el carnaval clandestino y en libertad, lo primero fue una película de terror. El carnaval oculto era vestirte de mujer y estar toda el tiempo mirando para atrás por sí venía la policía. Un grupo de amigos nos vestíamos de mujer y nos íbamos a los bailes que se hacían. Dejábamos los trajes en portabultos del coche, entonces uno se bajaba, miraba a ver si la policía estaba dentro, nos podíamos él vestido y a bailar”.

Lo detuvieron unas cuantas veces, “pero niña”, dice, “no me detenían por mascarita sino por maricón. Venían a por nosotros. Imagínate que yo pagué hasta 4 multas de 10.000 pesetas que en esos años era un dineral. En dos redadas nos cogieron a unos cuantos maricones y nos llevaron a la Plaza de la Feria, donde entonces estaba la Comisaría. Otra vez detuvieron a tantos que montamos un gran mogollón cantando y bailando en la celda y nos dejaron libre”. Pedro era el que abría el desfile que entonces se llamaba así. ”Lo hice durante muchos años pero un día me enfadé por los premios que le deban a unos y otros, así, a lo loco. Me dije: no vengo más. Desde ese momento me dediqué a divertirme y a divertir a la gente. El carnaval de finales de los 70 era un desbarajuste, muchacha. Lo hacíamos un grupo de gente para pasarlo bien nosotros mismos”.

Con una cosa por la que está muy enfadado Daktary es por el recorrido de la Cabalgata: “No entiendo por qué la cabalgata ha cambiado el recorrido. ¿Me quiere alguien decir por qué va de Las Palmas al Puerto cuando ese no su itinerario original?, eso es una locura. No hay ambiente, yo creo que es un error. A ver si me hacen caso”.

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