FIRMAS Salvador García

Propósitos de una nueva era. Por Salvador García Llanos

Permitan que, al iniciar la etapa al frente de la Asociación de la Prensa de Tenerife, exprese en este medio -como si se tratase de una declaración de intenciones- algunas consideraciones que entrañan la asunción de este nuevo compromiso con el periodismo que animamos a ejercer con responsabilidad, profesionalidad y sentido de la mesura.

Estamos aquí, por ejemplo, para que el Colegio Canario de Periodistas sea una realidad. No fijemos plazos sino continuemos dando pasos firmes en pos de su creación. A los antecedentes de la pasada legislatura en ese objetivo, habrá que ir sumando, en los ámbitos correspondientes, gestiones eficaces que satisfagan esta aspiración con la que intentar dignificar la profesión, corresponder a las exigencias de la sociedad de nuestro tiempo y disponer de una representación gremial que ejerza, a la vez, la interlocución apropiada para su defensa y desarrollo. La buena predisposición mostrada por los compañeros de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, convencidos de que la integración fortalecería también sus legítimos deseos de vertebrarse y funcionar con pragmatismo para ganar respeto y credibilidad, infunde también muchos ánimos para seguir avanzando. El itinerario para la creación del Colegio pasa por una tramitación parlamentaria que ojalá fuese lo más fluida y ágil posible.
La dotación de una sede operativa a partir de una mejor accesibilidad es otro de los propósitos en los que se quiere esmerar la nueva junta directiva de la Asociación. El actual emplazamiento, propiedad de la misma, es poco funcional. Se trata de encontrar uno nuevo si fructifica la gestión inmobiliaria que ya está en marcha y de la que, en todo caso, se informará con detalle y transparencia a los componentes de la entidad. Darle uso público y generar dinámicas corporativas serían las dos principales vertientes de esa nueva sede.
Queremos mantener relaciones positivas y cooperantes con la Universidad de La Laguna así como con otras asociaciones y uniones profesionales. Son tantas las cosas que podemos transferir e intercambiar. Ello redundaría en la potenciación de las opciones de formación y reciclaje que también figuran en la agenda de trabajo. Como mejorar las condiciones y las prestaciones internas de los asociados y futuros colegiados.
La ocasión es apta para volver a proclamar una actitud de respeto con las políticas editoriales de los medios legalizados. En el pluralismo y la tolerancia, así como en el cumplimiento del ordenamiento jurídico se guardan, entre otros, los valores del periodismo. Hay que trabajar con firmeza y convicciones para incentivarlos y cualificarlos.
Lo dijimos en la asamblea y lo reiteramos ahora, aunque suene a tópico, la Asociación es de todos. Y de todos serán los logros y los sinsabores. Por lo tanto, dependerán de nosotros mismos sus logros y sus anquilosamientos.
Sería injusto, finalmente, omitir una manifestación de gratitud y reconocimiento a nuestro antecesor, Juan Galarza, que se desvivió con tal de hacer honor a la historia de la Asociación de la Prensa de Tenerife escribiendo nuevos capítulos llenos de entusiasmo y caracterizados por el empeño en hacer mejor periodismo y dignificar la profesión.

 

 

 Nos ponemos en marcha.

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