FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

Fibromialgia e incapacidad permanente. Por Juan Miguel Munguía

Cada vez son más numerosos los casos en que, sobre todo mujeres, padecen fibromialgia. Lamentablemente se trata de una enfermedad que, más que una enfermedad, “una condición con la que hay que aprender a vivir”. Desafortunadamente es un padecer que no salta a la vista y que sólo lo conoce y sufre aquél que está diagnosticado. Para mayor claridad, la fibromialgia es una enfermedad de causa desconocida cuyo síntoma principal es el dolor crónico generalizado que se localiza, esencialmente, en zonas musculares, tendinosas, articulares y viscerales. ¿Es posible que se reconozca a los trabajadores con esta enfermedad una Incapacidad Permanente?

Empecemos por hacer una breve introducción respecto de la Incapacidad Permanente, esto es, la situación en la que se encuentra una persona que total o parcialmente está incapacitada para trabajar de forma presumiblemente definitiva en su profesión habitual. Existen 4 grados:

  1. Incapacidad permanente parcial para la profesión habitual: ocasiona al trabajador una disminución en su rendimiento normal para dicha profesión que ha de ser superior al 33%, aunque no le impide dedicarse a lo mismo o a otra profesión diferente.
  2. Incapacidad permanente total: impide a la persona realizar dicha profesión, pero puede dedicarse a otra diferente.
  3. Incapacidad permanente absoluta: impide a la persona para realizar cualquier tipo de trabajo.
  4. Gran Invalidez: la persona necesita asistencia de otra persona para realizar las actividades básicas de la vida diaria.

Para el reconocimiento de incapacidad permanente, en el caso de la fibromialgia, nos encontraríamos en el tercer grado: Incapacidad permanente total.

Las recomendaciones que desde Munguía&Asociados apuntamos a la hora de iniciar el reconocimiento de la incapacidad por esta enfermedad se concretan en que es muy importante que los informes que diagnostican la enfermedad incorporen comentarios relativos a las secuelas. En el caso de Fibromialgia señalar que los dolores son generalizados, que se han tratado convenientemente, que se han aplicado determinados fármacos, que se han tratado en la unidad del dolor, y que a pesar de ello persisten de manera permanente e invalidante. Bien es cierto que no es habitual que desde un servicio de reumatología, medicina interna, neurología o toxicología se emitan valoraciones de ese tipo, es conveniente, por otra parte, pedir segundas y terceras opiniones para que el expediente administrativo contenga una varios diagnósticos clínicos.  

En este punto conviene hacer referencia lo relevante de visitar unidades médicas especializadas, algunas habilitadas en la sanidad pública, (las que menos), y otras habilitadas en la sanidad privada.  

Por tanto, si hemos aportado al Instituto Nacional de la Seguridad Social informes que diagnostican la enfermedad, que acreditan que las secuelas no son de reciente aparición sino que están consolidadas y, en esos informes los especialistas realizan comentarios relativos a las limitaciones que ocasionan en el paciente la patología, estaremos comenzando a reunir los requisitos necesarios para que ese expediente administrativo de reconocimiento de incapacidad tenga una entidad suficiente.

Añadir que en enfermedades como la fibromialgia, las secuelas son más difíciles de concretar que en otro tipo de padecimientos. Es por ello que hay que tratar de buscar sistemas para ofrecer datos objetivos al juez que, en última instancia, vaya a valorar si el trabajador es un potencial acreedor del reconocimiento y de la prestación que se solicita.   Para esto, en los pacientes con fibromialgia se suele recurrir a realizar pruebas de esfuerzo o test neuro-cognitivos. Cualquiera de estas pruebas adicionales le sirve al abogado en juicio para tratar de acreditar que las patologías ocasionan secuelas de carácter invalidante.

Por último es fundamental la elaboración de un informe pericial realizado por un experto en la materia que sea capaz de explicar al juez las limitaciones objetivas que presentan estos pacientes. En conclusión, es posible el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta a personas que padecen esta enfermedad que, no se ve, pero que, definitivamente, invalida.

munguia@munguiaabogados.com

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