FIRMAS Salvador García

Cuestiones incongruentes sobre Catalunya. Por Salvador García Llanos

El desbarajuste en Catalunya es tan colosal que termina inspirando cierta conmiseración. Si alguien conoce la salida del callejón catalán, que lo diga cuanto antes. Ya sabemos que le envergadura política del problema es extraordinaria. Problema político, de acuerdo. Pero las soluciones de ese carácter deben tener algún soporte, alguna percha jurídica. Para que haya seguridad y para que haya estabilidad. Es lo menos que se puede pedir para una sociedad que se sabe fracturada y nadie, cada quien con sus intereses, le da mínimas garantías de cómo recomponerse.

El desbarajuste también se mide con las formalidades incumplidas: se reúne la junta de portavoces de un Parlamento sin que un grupo político se haya constituido para participar reglamentariamente y se da por válido lo que se decida con tal de hacer una declaración unilateral nada menos que de independencia o soberanía de un territorio. Pues sí que empieza bien la República Catalana: irrespetando una normativa. Si en el futuro se van a conducir así, no le queda nada a la sociedad fracturada. Bueno, sí: igual tienen que escuchar a alguien no sé qué de república bananera. ¿Qué diferencia hay, por cierto, con decisiones así?
Al margen de la apelación desesperada para abonar los gastos farmacéuticos -no es una cuestión menor, teniendo en cuenta la población asistida-, una incongruencia más: ¿participarán los partidos políticos catalanes en las elecciones legislativas españolas? En caso afirmativo, ¿para qué?
Ya solo falta saber si la ‘gent blaugrana’ juega en la próxima Liga con rivales franceses.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario