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Carlos Álvarez-Nóvoa emprende el último vuelo del guirre. Por Eduardo García Rojas

Santiago Ríos, que lo dirigió junto a su hermano Teodoro en El vuelo del guirre (2007), define a Carlos Álvarez-Nóvoa Sánchez (La Felguera, Langreo, Asturias, 1940 – Sevilla, 23 de septiembre de 2015) por su “bonhomía”.

Se trató de una persona buena, sencilla, afable y honrada y de un hombre que comenzó a sonar en la industria cinematográfica española tras obtener el Goya al mejor actor revelación por su trabajo de anciano, ¡¡¡y rondaba en ese entonces los cincuenta!!!, por Solas (Benito Zambrano, 1999).

“Carlos era un tipo que dejaba rastro en la vida. Su comportamiento era el de una persona juvenil y tolerante”, recuerda Ríos, quien revela que el papel que protagonizó en El vuelo del guirre (2007), Benigno, “se escribió pensando en él.”

El vuelo del guirre cuenta la historia de Benigno, un emigrante que retorna a las Islas  cuarenta años después de partir a Venezuela, y que se encuentra con un archipiélago totalmente distinto al que dejó tras su marcha. Esta película conforma, junto a Guarapo y Mambí, la trilogía que sobre la emigración realizaron los cineastas canarios

Si no nos equivocamos, el actor que este miércoles, 23 de septiembre, falleció en Sevilla, tuvo su primer papel protagonista en esta película ya que entonces, y después, fue actor de reparto. Su último trabajo, interpretando a Leonardo Da Vinci en la serie Carlos Rey Emperador, y que ayer. martes, quiso el caprichoso destino que se emitiera en Televisión Española.

“Se empeñaba en acentuar la primera o de su apellido, Nóvoa y no Novoa”, explica

Santiago Ríos, quien narra que en cierta ocasión le dijo que era un actor con la misma altura de Fernando Rey o Fernando Fernán Gómez. Carlos, en ese momento, se encogió de hombros y respondió: “qué más da si puedo hacer lo que más me gusta.”

Paralelamente a su carrera cinematográfica, Carlos Álvarez Nóvoa trabajó como profesor de literatura en varios institutos de bachillerato y residía en Palomares del Río (Sevilla). Un teatro lleva su nombre en la localidad sevillana de Camas.

Sus dos últimas películas son La luz con el tiempo dentro (Antonio Gonzalo, 2015) y Asesinos inocentes (Gonzalo Bendala, 2015)

(*) En la imagen Adrián Rodríguez y Carlos Álvarez Nóvoa en El vuelo del guirre (Santiago y Teodoro Ríos, 2007). La fotografía es de María Jesús León Ledesma.

Saludos, fundimos a negro, desde este lado del ordenador.

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