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‘Mapas del exilio’, un poemario de Coriolano González Montañez, premio Pedro García Cabrera. Por Eduardo García Rojas

El Premio de Poesía Pedro García Cabrera, que anualmente otorga la Fundación CajaCanarias, ha recaído en la presente edición en el poemario Mapa del Exilio, escrito por el filólogo tinerfeño Coriolano González Montañez. El galardón, dotado con 3.000 euros, lleva aparejado la publicación de la obra objeto de distinción.

En esta última convocatoria del longevo certamen poético que promueve la Fundación CajaCanarias se han presentado a concurso un total de 50 obras originales, de entre las cuales se seleccionaron 10 trabajos finalistas. El jurado de la presente edición, compuesto por Ernesto Suárez, Alicia Llarena y Alejandro Krawietz, se decantó por la obra de Coriolano González, destacando la calidad literaria, así como la apuesta innovadora, de la práctica totalidad de poemarios finalistas. Asimismo, han puesto en valor la variada temática que protagoniza las diferentes obras enjuiciadas: cotidianeidad, exilio, espacios de reflexión acerca de la condición humana, así como homenajes a distintos artistas, sustentan los textos que han optado a alzarse con la última edición del Premio de Poesía Pedro García Cabrera Fundación CajaCanarias. En el caso de Mapa del Exilio, resaltan la manera en que consigue plasmar la relación entre el tiempo geológico, el de los seres humanos, y la muerte.

Mapa del Exilio

En Mapa del exilio Coriolano González afirma el intento por saldar su deuda con sus ancestros, con la memoria que pesa sobre sus hombros. De este modo, escribe sobre el paisaje de la memoria, sobre el paisaje de un presente que se escapa, y se interroga acerca de los dilemas que atormentan al ser humano. El poeta, y Coriolano a través de su obra no es ajeno a esta máxima,  busca en los horizontes que encuentra un lugar donde anclarse a través de esas preguntas de las que no espera respuesta.

A través de los versos que componen Mapa del Exilio, la figura del padre muerto, de los hijos o de la amada se corporeizan y nutren la incertidumbre de la atemporalidad del propio devenir de los años. El poeta se exilia de una parte de sí mismo para buscar una cartografía que lo retorne. Se exilia de su infancia -que es su patria- y de un espacio hecho de tiempos y de paisajes que alguna vez lo envolvieron.

Saludos,¡¡¡ muchas felicidades Cori!!!, desde este lado del ordenador.

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