FIRMAS Francisco Pomares

A babor. La memez. Por Francisco Pomares

Cuando aún no se han cumplido siquiera los primeros cien días de mandato del presidente Clavijo, la moción de censura en Frontera ha abierto el disparadero de la ruptura entre ambos partidos. Si Alpidio Armas no se da un golpe en la cabeza y amanece mañana más listo, o Belén Allende no decide hacer un curso por correspondencia para mejorar sus relaciones personales, parece que esto no lo resuelve ya ni el médico chino. Por supuesto que cada partido tiene sus argumentos: el PSOE alega que no se ha producido ningún progreso en la situación de El Hierro (en realidad no se ha producido ningún progreso en lo de arreglar los entuertos dejados atrás por el pacto en ningún lado, más bien todo lo contrario) y dicen los socialistas que lo de Frontera no debería ser suficiente para romper. Es verdad. Pero también lo es que lo de Frontera es una quiebra (pequeñita si ustedes quieren) de los acuerdos que Pedro Sánchez se tomó la molestia de firmar. He tenido la santa paciencia de volver a leerme el acuerdo y está más que claro que para cumplir los pactos, en Frontera el PSOE tiene que dejar gobernar a Coalición o incorporarse al Gobierno municipal. No cabe otra opción. Eso es lo que quedó firmado, y eso es lo que el PSOE debe respetar. Y eso es lo que se ha pasado por el arco de triunfo Alpidio Armas, que lleva el hombre un carrerón en esto de tensar la cuerda. El jueves se presentó a la reunión de la Comisión de Seguimiento, acompañado de su colega censurante de Unión Frontera. Por supuesto, no iban a dejar pasar al señor de Frontera a una reunión entre el PSOE y Coalición, y Alpidio se fue con el de Frontera a seguir la fiesta a otro lado. El cabreo del socialista Héctor Gómez fue monumental.

Al final, lo de Frontera se va a llevar al pacto por delante no porque Coalición tenga esta vez razón, o porque el PSOE esté cansado de tragar y haya elegido el momento equivocado para sacar pecho, sino porque la nuestra es una región de risa, con perdón. Damos pena, confiando siempre en estos dirigentes ensimismados y abstraídos en sus cuitas, preocupados casi en exclusiva por mantener sus menguantes canonjías y seguir cansinamente la hoja de ruta del juego de poderes, mientras las islas se enfrentan a la incertidumbre y la confusión.

Este pacto no es ni mejor ni peor que cualquier otro pacto posible que sume 31. Pero es el pacto que se decidió firmar. Que el Gobierno se rompa no es un drama -los gobiernos se rompen y se recomponen- ni supondrá el fin del mundo. Pero nadie me quitará de la cabeza que si este pacto se rompe porque Alpidio Armas perdió el Cabildo de El Hierro y ha decidido cobrárselas, y porque hay elecciones pasado mañana y el PSOE no quiere renunciar ni a uno solo se los suyos, estaremos ante otra demostración de lo poco en serio que se toman a sí mismos los señores que nos mandan. Y si ellos no se lo toman en serio… ¿por qué habríamos de hacerlo nosotros? Si no son capaces de arreglar esta memez… ¿cómo van a resolver nuestros problemas? Que entierren este Gobierno cuando quieran, y que se entretengan de aquí al próximo año con la constitución del siguiente. Pero no nos pidan encima que estemos todos pendientes de esta ridícula e inútil juerga. La gente tiene cosas serias de las que ocuparse.

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