FIRMAS Marisol Ayala

Mi amiga estudia en África. Por Marisol Ayala

Voy a contarlo sin desvelar otra cosa que no sea la historia. Real como la vida misma. Hace menos de un año me pidió amistad en Fb una joven que vive en África, no diré más. Poco a poco me fue contando sus deseos de aprender y sus escasas posibilidades de hacerlo por los pocos recursos de su familia. Con el paso del tiempo supe que se había matriculado en un centro educativo y que iba superando pruebas que le permitían acceder a grados superiores. He conocido con detalle su proceso de superación. Me lo ha contado. Hablamos de su numerosa familia y yo de la mía, de nuestras cosas. Va dominando el español y cada vez nos entendemos mejor. Es muy respetuosa y jamás me habla de las carencias en las que vive, pero yo lo intuyo.

Hace dos meses me habló de una fiesta de fin de curso que había en su centro. Asistirían todos sus compañeros pero ella no podía. Dando rodeos para saber las razones de su ausencia supe que su familia no podía pagar la cena. No me insinuó nada. En absoluto. “¿Y si yo te invito?”, le pregunté. Tardó varios días en responder, probablemente avergonzada. Le dije que era su amiga y que a las amigas se le regalan cosas…

Las caracolas que me ha enviado mi amiga africana

Las caracolas que me ha enviado mi amiga africana

El otro problema era hacerle llegar el dinero, poca cosa. No tiene cuenta corriente. De pronto recordé a un amigo que se mueve bien por su tierra; le conté la historia, ingresé en su cuenta la cantidad necesaria y el 14 de junio mi amiga asistió, guapa y feliz a su fiesta estudiantil. Ese día llenó de flores mi privado. Estaba muy contenta. Me envió fotos del acto. Me encantó verla tan linda. Me sentí orgullosa. Mi amiga es negra, guapa, de ojos claros y una chiquilla fantástica. Esta tarde en mi privado me ha mostrado dos caracolas preciosas que, dice, “son para ti. Te las llevará tu amigo”. Es su regalo.

Y colorín colorado. Sólo ella y yo compartimos el secreto. Y mi amigo.

Cuento la historia para que seamos conscientes de que con poco podemos hacer feliz a muchos. No hay más.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario