FIRMAS

El bar de Pepe. Jo també sóc catalá. Por Joaquín Hernández

¿Y a mí que me da que se han olvidado de un servidor?

Pues nada yo reivindico mi segunda nacionalidad como catalana y si hace falta votar iré a votar, con voz que no con voto, el próximo 27 de setiembre.

Porque claro que uno también tiene su corazoncito, ¡¡faltaría más!! Si tengo que despedirme de Catalunya como se despedía de su España “quería” Juanito Valderrama en la película “El emigrante” lo haré cantándole “adiós mi Cataluña querida, te llevo metida en toda mi alma y aunque fui un pobre emigrante jamás en la vida podré olvidarte”.

Lo he dicho por activa y por pasiva, más alto y más bajo, jamás menos claro: Rajoy entre sus múltiples errores, traiciones, estupideces, sandeces, mediocridades, lo peor de lo peor fue no aceptar el plebiscito del pueblo catalán. Rajoy volvió a mostrarse como un perfecto cretino dictadorzuelo de poca monta y país bananero cuando negó el referéndum del 9 de noviembre pasado al pueblo catalán.

Volvió a meter la pata y como en él es habitual no sólo no reconoció su error, además, se jacta de su funesta decisión.

El caso es que si el Gobierno de esta España, que no representa a nadie, hubiera aceptado la libertad del pueblo catalán a la hora de elegir libremente su destino, y con los resultados en la mano del fracaso independentista del 9N, ahora no tendríamos que estar mirando con desconfianza el 27 de setiembre fecha fijada como elecciones plebiscitarias por el Presidente Arthur Mas. O sea que sin hubiera aplicado el modelo de David Camerón con Escocia, se hablaría de todo menos de independencia y de “plebiscitos” pero como el resultado de aquellos votos del 9N no se consideran “legales”, volvemos a repetir “sesión” pero está vez en cuatro dimensiones.

Desde luego que pertenecer al Estado Español nunca ha sido un chollo, pero ahora no es que no sea eso, además es una perfecta mierda de presente y una guarrada de futuro, sobre todo si vuelven a ganar los de siempre que por lo se adivina parece que es muy posible incluso en coalición con el Psoe por aquello de salvar la patria de las hordas “rojas” de Podemos. Pertenecer a España tampoco es cierto porque España como país, como nación y como patria ha dejado de existir. Ahora pertenecemos a una cochambrosa cosa llamada Unión Europea, que, créanme, no es nada más que un puto negocio montado por los países grandes para follarse a los países pequeños, así de clarito, sin más explicación: La Unión Europea no es más que eso, un montaje que con la milonga de la Europa de los pueblos pretende sodomizar a los países pobres a favor de los de siempre. Alemania nos somete y nos esclaviza, Alemania nos invade y todos nos rendimos a los pies de Merkel.

¿Querría llamarse español en una España invadida y dominada por intereses espurios y la bota alemana? Yo no, desde luego que no y si pasado mañana mis islas Canarias con un partido serio y verdadero nacionalista, decide plantearse la autodeterminación del pueblo canario, no tendría ninguna objeción moral para decir si a la independencia del Estado, ese que dicen ser español pero que hace tiempo ha dejado de serlo.

Porque de verdad señores, cuando he visto el poder omnímodo de la Señora Merkel, como invadió Grecia sometiéndola al peor de los chantajes morales y económicos me he sentido asqueado de llamarme europeo. Yo prefiero llamarme catalán de Catalunya libre e independiente, de Canarias libre e independiente, incluso pasar miseria y como ciudadano del Estado independiente de Catalunya o Canarias que comer pan con pan con las migajas de las limosnas de la UE de Merkel.

Nunca los catalanes tuvieron tanta razón para independizarse, para hacerle una pedorreta a España y decir borrón y cuenta nueva.

Desde luego yo voy a seguir comprando a las Bodegas Masset del Lleo su vino del Penedés o el cava Juve & Camps de la familia, o el fuet y la butifarra de la Casa Tarradellas, o el bacalao a la Llauna o los Canelones a lo catalán. Y seguiré pasando la frontera del Prat para gozar de las playas y calas de la Costa de Catalonia.

En el fondo; que buenos vasallos seriamos todos si hubiera un buen rey. España hace años que dejó de existir como tal, ahora sólo queda el recuerdo de lo que pudo ser y no fue.

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