FIRMAS

Tsipras el cobarde. Por Joaquín Hernández

Dice un refrán español “los toros se ven muy bien desde la barrera”. En el argot taurino esto significa que se puede criticar desde fuera del ruedo, pero de verdad el que sabe muy bien como está el toro es el torero, que se las tiene que ver con un morlaco de no menos de 700 kilos de peso y dos cuernos de metro y medio  de envergadura.

Tsipras ha demostrado que su experimento no era otra cosa que una partida de póker de aficionado jugando al farol. Un farol que se me antoja ridículo, toda vez que el órdago lanzado contaba con el apoyo del pueblo griego.

Los griegos, la inmensa mayoría de los ciudadanos de ese gran país, habían dicho NO a la tiranía que imponía un austericidio a la población helena, El NO fue rotundo, claro y contundente y con ese aval, ese importantísimo aval concedido por los soberanos de su destino, acudió Tsipras a reunirse con la carroña, con los buitres carroñeros que sólo les preocupa de Grecia su situación estratégica y cobrar la deuda pendiente. Tsipras llevaba las cartas y sabía que tenía el póker de ases, que sólo con seguir las instrucciones de su pueblo tenía la partida ganada, sólo tenía que seguir firme con las consignas encomendadas por sus avalistas, sabía de antemano que iba a jugar con verdaderos tahúres, con gente sin piedad que habían visto la jugada que llevaba el presidente griego en sus manos. El corralito, montado ex profeso para demostrar la contundencia de la UE con aquellos que son capaces de amenazar su feudo, amedrantó al griego que, acobardado, regresó como gato escaldado a Atenas.

¿Qué hubiera ocurrido si Tsipras mantiene el órdago y se niega a cualquier acuerdo que no pase por un quita del 50% de la deuda y la rebaja de intereses? Seguramente el problema se hubiera agudizado al máximo y los griegos se hubieran visto abocados a una resistencia numantina, el que aguanta siempre gana y  mantenerse en la fijeza y la legalidad que le daba el apoyo masivo del pueblo hubiera hecho inclinar la balanza a su favor. Tsipras nunca sabrá la  gran posibilidad que ha tenido para salvar a su pueblo de la miseria, nunca sabrá que la UE estaba temblando ante el golpe de Estado dado por los griegos al decir NO a sus políticas del capitalismo salvaje y mafioso, la UE no hubiera resistido, sin desintegrarse, la salida de Grecia de la zona euro y menos de la propia Unión, quizás por eso no querían dialogar con Yanis Varoufakis.

Lo único que ha conseguido Tsipras es endeudarse más y más y empobrecer a la población mucho más, o sea pan con pan  comida de tontos, eso y un futuro estremecedor es lo que la bola deja ver en el futuro del país hermano, de momento el aumento del IVA en hoteles y restaurantes hará bajar considerablemente los ingresos por turismo, el recorte de las pensiones supondrá un empobrecimiento aun mayor del existente y las reformas laborales darán al traste cualquier perspectiva de crecimiento económico en decenas de años.

Tristeza da reconocer que el referéndum del 5 de julio pasado fue una pantomima, una tomadura de pelo no solo a Grecia, también al resto de los europeos que dominados por la bota alemana tuvimos la esperanza de construir una nueva Europa de los pueblos, de las personas. A partir de ahora se le recordará como Tsipras el cobarde.

 

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