FIRMAS Juan Velarde

Frank de la Jungla: haced lo que diga y no lo que haga. Por Juan Velarde

Haced lo que diga y no lo que hago. Ese es el lema que llevan a gala todos aquellos que tienen como modus vivendi el ser unos hipócritas de tomo y lomo. Ejemplos hay muchos y en todos los ámbitos de la vida. Ahí tenemos, por ejemplo, a los de Podemos, que dicen una cosa, pero por detrás hacen otra diametralmente opuesta. Cacarean a los cuatro vientos que su salario como eurodiputados no superará tres veces el salario mínimo interprofesional, pero luego vemos como trincan toda la pasta. El que lo donen luego al partido o a La Tuerka es una cuestión personalísima. Es como si yo quiero donar mi sueldo a Cáritas Diocesana.

Pero no sólo en la política tenemos este doble discurso. También en la escena mediática nos encontramos con este tipo de personajes. Una de mis obsesiones (según lo definió el propio interesado) Frank Cuesta, conocido más popularmente como Frank de la Jungla, se ha lanzado a criticar (sin dar nombre) al uso de animales en la televisión. Asegura que se les hacen auténticas salvajadas en nombre del espectáculo catódico y habla desde limarles las garras hasta provocarles descargas eléctricas. En definitiva, que lo que hacen es una salvajada.

Resulta curioso que estas críticas del herpetólogo salgan justo ahora, justo en el instante en que su odiada Mediaset acaba de estrenar programa ¡Vaya Fauna! Lógicamente, Cuesta no llama al programa por su nombre y prefiere generalizar, aunque no sé si dentro de esa generalización se autoincluirá. Porque, básicamente, el programa de este aventurero se dedica también a mostrarnos a toda una serie de bichos que no son precisamente pulgas amaestradas. ¿Acaso no es también estresar a lo animales lo que tú hacer ahora en el programa de Discovery?

Ya que hablamos de animales, por la boca muere el pez…o Frank de la Jungla en este caso. Me sigue resultando paradigmático que este señor siga teniendo tanto tiempo para vigilar y criticar lo que hacen otros cuando, se supone, que todas sus atenciones están puestas en liberar de la cárcel tailandesa a su esposa, a Yuyee. Yo, de él, hace tiempo que habría renunciado a mi vida profesional para volcar todos mis esfuerzos en procurar la mayor rebaja posible de la condena de mi esposa (en el caso de que esta hubiese sido entalegada). Pero Frank es muy especial, tiene tiempo para sus programas, para criticar a la competencia o para montarle un pollo a un estudiante de biología por una mera crítica. En fin, el señor de la Jungla en estado puro y asilvestrado.

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