FIRMAS Juan Velarde

El carota de Pablo Iglesias exige que paguemos el desmadre heleno de Tsipras. Por Juan Velarde

 

Seguro que muchos de ustedes se acuerdan de la fábula de la hormiga y la cigarra. Mientras la primera se dedica todo el verano a recolectar alimentos para poder hacer frente al crudo invierno que se avecinaría, la segunda, muy chachi ella, pasó olímpicamente de mover una sola pata a la hora de trabajar, pensando que la comida iba a estar permanentemente a su disposición independientemente del tiempo que hiciera. El resultado fue que mientras la hormiga pudo pasar unos meses cálidamente en su casa, a la cigarra le cayeron todos los males.Pues bien, la versión moderna de esta fábula la quieren reescribir Pablo Iglesias y Alexis Tsipras hasta el punto de que pretenden que lo que se premie en pleno siglo XXI sea la vagancia, la galbana, la dejadez y el no dar un palo al agua, mientras que al cumplidor, al trabajador y al eficiente se les condene a cubrir los agujeros financieros que han provocado las fiestas de los maleantes. Dicho de otro modo, lo que el presidente heleno y su amigo el coletas quieren es que la Unión Europea tenga no sólo misericordia de Grecia, sino que además se vean obligados a cubrir su pufo económico.

Es decir, mientras en España, desde finales de 2011, hemos tenido que soportar toda clase de recortes y medidas de austeridad para sacar al país de la crisis, ahora resulta que también tendríamos que vernos abocados a pagar los platos rotos de unos caraduras como son Tsipras y Varufakis, secundados desde Madrid por Pablo Iglesias que vuelve a erigirse en el defensor de lo peor que existe en cada casa.

Y es que al de Podemos le ponen mucho esos modelos en el que los ciudadanos se vean limitados, bien en los supermercados, como pasa en la Venezuela de Nicolás Maduro o en los cajeros automáticos, caso de Grecia. Tsipras ha conseguido superar el corralito argentino y los helenos no podrán sacar diariamente más de 60 euros a través de los terminales bancarios. ¿Qué tipo de futuro puede esperarle a España si llega a La Moncloa un tipo siniestro como Pablo Iglesias? Aquí, estoy convencido de ello, la primera restricción será la de la libertad de expresión. Los medios no dóciles con el poder, cerrojazo y tente tieso.

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