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La película ‘canaria’ de John Ford. Por Eduardo García Rojas

No se trata de una de las películas más recordadas de ese gigantesco cíclope del cine norteamericano que fue John Ford pero la historia sí que se desarrolla en parte en uno de los grandes espacios abiertos –además de las extensas planicies del oeste americano–por la que sintió pasión el cineasta a lo largo de su vida: el mar.

La película se titula Mar de fondo (Seas Beneath, 1931) y está ambientada en los últimos días de la Primera Guerra Mundial cuando un barco señuelo de guerra Q, un tipo de  cazasubmarinos empleado durante la Gran Guerra, tiene el objetivo de atacar a un submarino alemán temido por su capacidad para hundir navíos de la flota aliada.

Tras la apariencia de un barco inofensivo, el Q esconde un cañón de indudable eficacia, pero tiene que hacer escala en las Islas Canarias –aunque las localizaciones de la película se realizaron en la isla de Santa Catalina, en la costa de California y que forma parte del archipiélago del Norte o islas del Canal– para repostar y de paso recabar información de inteligencia entre sus habitantes.

En este escenario recreado con cierta gracia latina, el comodoro Robert Bob Kingsley (George O’Brien) se enamora de una turista, Anna Marie Von Steuben (Marion Lessing), que también es espía y hermana del comandante del U-Boat. Mientras, Bob tiene tiempo de mantener un cortés enfrentamiento con uno de los oficiales del submarino alemán, Franz Schiller (John Loder), enemigos pero colegas de armas en territorio neutral. Dos oficiales y caballeros que cuando se encuentran en una cantina brindan mientras exclaman: “¡Hasta nuestro próximo encuentro!”.

En Mar de fondo, como en otras películas de Ford de principios del cine sonoro, se aprecia que el director todavía no se encontraba cómodo en el nuevo medio, aunque en esta película se rodeó de técnicos y actores con los que había trabajado en anteriores filmes como el guionista Dudley Nichols y el actor George O’Brien.

No guardaba el cineasta sin embargo buen recuerdo de Marion Lessing,  la actriz protagonista, tal y como le cuenta a Peter Bogdanovich en el libro John Ford (1).

En este volumen, el cineasta explica que Mar de fondo se trataba de “una película sobre un barco de guerra Q y tenía cosas buenas, pero en el último minuto el jefe del estudio puso de protagonista a una chica que nunca había trabajado en el cine porque creía que sabía unas palabras de alemán (y no las sabía). Me acuerdo de que teníamos una escena en la que submarino alemán se pone al lado de otro para aprovisionarse, y de pronto aparece en el puente la chica ésta, masticando ¡chicle! Delantito de la cámara. Tuvimos entonces que molestarnos en volver a rodarlo todo. Sencillamente, no sabía trabajar. Pero hicimos el aprovisionamiento en alta mar. Aquello salió bien, igual que las escenas de batallas, pero el argumento era malo. Hubo que trabajar mucho, y con aquella chica no se podía hacer nada. Después la cortaron muchísimo.”

Marion Lessing, que en el filme interpreta al personaje de Anna Marie Von Steuben, había trabajado antes en dos películas y tuvo una irregular carrera cinematográfica, entre las que destaca en un pequeño papel de reparto en Alma en suplicio (Michael Curtiz, 1945), que adapta la novela Mildred Pierce de James M. Cain.

El guionista de Mar de fondo, una historia original del oficial de la U.S. Navy retirado James Parker Jr., fue de Dudley Nichols, autor, entre otros guiones, de varias películas que dirigió Ford como Tragedia submarina (1930), La patrulla perdida (1934), El delator (1935), La osa mayor y las estrellas (1936), La diligencia (1939) y El fugitivo (1947).

No obstante, y vista hoy, a Mar de fondo se le puede objetar sus diálogos rebuscados y la historia de amor. Romance que, curiosamente, pasa a un segundo plano cuando el mensaje final de la película viene a decir que el amor a tu país es mucho más fuerte que el amor que pueden sentir un hombre y una mujer. Y que en la renuncia está el sacrificio que le debes al lugar en el que naciste.

Pese a la opinión que John Ford tenía de esta película, el especialista Jean Mitry considera Mar de fondo como un filme que además de ser uno de los primeros del cine norteamericano en el que los beligerantes se expresan en sus lenguas respectivas, cuenta con momentos de gran intensidad cinematográfica como los que presentan al barco señuelo y al submarino alemán “en una mañana luminosa y glacial mientras se espían y juegan al escondite”.

Ésta y otras escenas hacen que visualmente Mar de fondo sea una película fordiana. La tensión dramática que el director sabe sostener en alta mar e incluso el episodio en el que los marineros saltan a tierra para recorrer esa isla canaria que pudiera ser cualquiera, respira el gusto que sintió el cineasta por subrayar el protagonismo de su actores secundarios, y entre los que aparece su ya clásico buenazo pero fanfarrón, cuentista y pendenciero marino irlandés.

Bogdanovich así se lo sugiere a John Ford en el libro citado, y el cineasta casi lo admite al responder que el origen de ese personaje “es un montaje de varias personas. Por ejemplo, mi padre. Hablaba mucho de las grandes cosas que había hecho de joven, como la vez que sacó del agua una roca muy grande, o cómo cruzó a nado la bahía de Galway. Claro que era un misterioso de siete suelas, pero a los chavales nos entretenía. Se pasaba la vida parando caballos desbocados; de hecho, eso era lo que más le gustaba; en aquella época todos los coches eran de caballos; se plantaba como un torero, paraba un caballo, lo agarraba –era un hombre alto y fuerte– y lo ponía de rodillas de un tirón.”

No fue Mar de fondo la primera película que John Ford rodó sobre submarinos, un año antes había hecho lo mismo con Tragedia submarina (1930) pero sí la traemos a colación en este espacio es porque parte de la acción transcurre en unas islas Canarias que es territorio hostil, un nido de espías en el que incluso muchos de sus habitantes son marcadamente germanófilos.

Como curiosidad, y para completistas de la extensísima obra cinematográfica de John Ford, Mar de fondo es un título recomendable (se puede descargar en Internet) para acercarse a uno de los primeros trabajo sonoros de su director.

Pocos años más tarde, y tras el estreno de La diligencia, nacería la leyenda del hombre que “rodaba películas del oeste” y que terminó por perder un ojo en alta mar mientras rodaba el documental La batalla de Midway.

La metralla, sin embargo, no le arrebató su honesta, viril y lírica mirada cinematográfica.

APUNTES

* Para más información sobre Mar de fondo recomendamos consultar el apartado de Películas que suceden en Canarias, no rodadas en el archipiélago, del catálogo Rodajes en Canarias (1896-1950), editado por la Filmoteca Canaria en 2004, libro en el que además de reproducir el argumento de la cinta se informa de algunas curiosidades como que la música de la versión alemana contó con fragmentos de obras de Richard Wagner y no de la cinta original, de Peter Brunelli aunque no está acreditado. Brunelli también musicalizaría Grand Canary (Irving Cumming, 1934), entre otros filmes, la mayoría de ellos sin aparecer en los créditos.

* Si quieren saber más sobre esta película les invitamos a que consulten el artículo Ford at Fox que firma Bill Routt.

* El hijo del actor George O’Brien, Darcy O’Brien, es autor de una excelente novela sobre Hollywood: Un estilo de vida como cualquier otro, de la que nos hicimos eco en este su El Escobillón.com.

(1) John Ford, Peter Bogdanovich. Traducción: Fernando Santos Fontela. Editorial Fundamentos, 3ª edición, 1991)

Saludos, fantasías animadas de ayer y hoy, desde este lado del ordenador.

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