FIRMAS

La decisión de Sophie. Por Armando Pinedo

Pocas chicas tienen la oportunidad de crecer vistiendo a modelos como Linda Evangelista o Christy Turlington como si de muñecas gigantes se tratara. Y es que Sophie Elgort vivió una infancia salpicada de tomas de luz, polaroids y ropa de alta costura junto a su padre, uno de los mejores fotógrafos del mundo. Aquella niña lanza ahora su propia web de imágenes, mientras se hace un hueco entre la nueva corriente de fotógrafos americanos.

Sophie Elgort with her father in 2015.

La primera vez que vi a Linda Evangelista fue hace décadas en una portada de la edición americana de Vogue. La curiosidad de aquella maravillosa imagen de la modelo con un bañador de rafia y joyas de la marca Verdura en forma de estrellas de mar me hizo investigar los créditos. Así supe que Arthur Elgort había viajado con la supermodelo hasta la isla de Saint-Barthêlemy para aquel editorial tan singular. Desde entonces, seguí su trabajo con devoción, admirando la capacidad para reinterpretar y modernizar toda clase de sueños aderezados por igual con la ropa más extravagante o la más sofisticada. Compré sus libros y años después, en una entrevista que tuve con Linda Evangelista en Madrid, le comenté mi impresión sobre aquella sesión en la pequeña isla caribeña. “Es que Arthur nos hizo parecer mujeres muy felices, incluso si no lo estábamos. A su alrededor todo era tan refinado…”, me apuntó.

Fuente: D.R.

Y aunque su firma parece que se hayan esfumado del mundo editorial, al menos, de lo que conocemos como cabeceras convencionales, su trabajo sigue estando presente a través de sus cuentas en Instagram o Facebook, o en su libro Models, donde repasa la trayectoria de cada una de las chicas que trabajaron para él, y a las que dedica emotivas palabras en singular adornadas con imágenes únicas y tan reconocibles. En estos días ayuda a su hija, la fotógrafa Sophie Elgort, a promocionar el próximo lanzamiento de su web, donde, según confiesa la joven de 29 años en una entrevista en WWD, “quiero abordar de manera diferente un estilo de vida muy particular, pero también ayudar a jóvenes fotógrafos a buscar ideas, a encontrar soluciones tecnológicas, a vincularles para que puedan canalizar mejor su talento. Yo misma tenía esta vocación en mi época adolescente y a mi regreso de la Universidad de Brown pude retomarla con 23 años. Entonces empecé a trabajar para marcas como Alice+Olivia, Topshop y Teoría para Bloomingdale’s”, relata en la entrevista.

Con ello, la herencia de Artur Elgort no quedará vacante, sobre todo, cuando el propio fotógrafo asegura que si el trabajo de su hija no fuera bueno, él sería el primero en advertirle que se dedicara a otra cosa. “Cuando empezó me dije que debía ser sincero con su trabajo, así que no la hubiera animado si no confiara en su talento”, reconoce. Al fin y al cabo, él aún recuerda cuando en su primera sesión de fotos con la supermodelo Christy Turlington le advirtieron desde su agencia Ford Models que no era una gran maniquí y que si no estaba contento con ella enseguida podían enviarla a una sustituta porque tenían chicas mucho mejores. Sí, las paradojas de la moda.

Fuente: D.R.

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