FIRMAS Juan Velarde

Edurne: otro eurodespilfarro y otra Eurodecepción. Por Juan Velarde

¿Le merece la pena a España seguir participando en Eurovisión? Mejor dicho, ¿podemos seguir permitiéndonos el lujo de gastar cerca de 400.000 euros para entrar directamente en la fase final y que luego, año tras año, nos mojen la oreja, a veces por derecho y otras por las alianzas físicas, con puestos deplorables? Los 15 puntos sacados por Edurne en Viena y ese vigésimo primer puesto en el festival 2015 dejan en el aire muchas dudas sobre la necesidad de que nuestro país tenga que concursar sí o sí en la edición de 2016 que se celebrará en Suecia. ¿Para qué? Para volver a ver ese chalaneo de votos entre las naciones amigas.

El festival de Eurovisión, desde que entraron todas las naciones nuevas y se abrió al sistema del televoto, ha dejado de valorar la calidad de las canciones para ponderar otros factores. Se elige más otro tipo de factores como la puesta en escena, los efectos especiales o las filias y fobias políticas. España, en este aspecto, no tiene nada que hacer, es un país que no tiene nexos de unión con muchas de esas naciones bálticas, escandinavas o todos los países exsoviéticos y exyugoslavos.

Y no se trata del clásico recurso al pataleo, En esta ocasión, nuestra representante no lo hizo nada mal y si bien es justa la victoria de Suecia, el chalaneo de votos se vio claramente en las intervenciones de los presentadores de cada país cuando leían los votos. Aquello, más que una votación seria, parecía una auténtica barraca de feria donde los puntos se daban al mejor postor.

Eso sí, como siempre, teníamos al ultra de José María Íñigo que se dedicó en cuerpo y alma a ir desgranándonos con antelación los votos que se iban a dar y criticando que España no fuese considerada por quienes participaron en el Festival de Eurovisión. Quizá lo que habría que explicar a la audiencia que España entra directamente en la final, pero no por sus méritos musicales, sino por la chequera que sacamos anualmente y que nos cuesta casi 400.000 euros. Para eso, prefiero que vayamos por la fase previa y si nos dejan fuera, pues será porque nos lo hayamos merecido. Pero no puede ser que cada punto de la última edición nos haya costado 24.000 euros.

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