FIRMAS

Del voto cruzado al voto útil, del voto oculto al voto castigo. Por Eduardo Guerra

“Los malos funcionarios son electos por buenos ciudadanos que no ejercen su voto”            

George Jean Nathan.

Faltando apenas unas horas para que se sepa el resultado de  las votaciones municipales y autonómicas, escribo estas líneas en mi jornada de reflexión, y lo único que me atrevo a pronosticar es que, en esta oportunidad, a las encuestas les costará mucho acertar quiénes son los candidatos ganadores y, por consecuencia, es casi imposible  adivinar los posibles pactos políticos con los que se gobernará en los próximos cuatro años.

La campaña electoral en general, fue muy tranquila, descafeinada, más bien aburrida y plomiza, a pesar de que en el ambiente político irrumpieron las dos nuevas formaciones PODEMOS y Ciudadanos.  Y la dificultad para acertar el pronóstico de los ganadores está en que el voto será o fue, un voto muy disperso y variado.

De seguro, y tal como lo anuncian la mayoría de las encuestas, la tarta electoral se dividirá en tres pedazos más o menos iguales, 33% para el Partido Popular (PP), 33% para el Partido Socialista (PSOE) y 33%  para dividírselo a partes iguales la gente de PODEMOS y de Ciudadanos. De tal manera que si los líderes de Ciudadanos  deciden ser un partido de centro derecha y no centro izquierda como pregonan, entonces podríamos decir que el equilibrio de derecha e izquierda se mantendrá vigente. En consecuencia aquellos que logren mayorías absolutas serán una excepción.

Para poder interpretar qué sucedió finalmente el domingo 24, les planteo estas breves definiciones de los distintos tipos de votos, elementos que ayudarán a entender cómo fue que votaron los ciudadanos españoles:

El voto castigo: Es ese voto que se le niega al partido político al que se votó anteriormente, con la idea de castigarlo por su mala gestión, corrupción, etc. Este voto castigo casi siempre se hace votando en blanco, votando al adversario, o a un tercer partido emergente. Regularmente lo padecen los partidos que están gobernando.

El voto en blanco: Consiste en no introducir ninguna de las papeletas electorales en los sobres, casi siempre está ligado al voto castigo. Hay que tomar en cuenta que en España el voto en blanco no es computable a la hora de repartir escaños, por lo tanto no supone castigo para los grandes partidos, sino al contrario, solamente es un castigo para los pequeños partidos.

El voto útil: Este voto fue muy solicitado por las distintas fuerzas políticas: Mariano Rajoy lo pidió para evitar que la recuperación económica se perdiera; Pablo Iglesias, para que se produjera un cambio verdadero; y Albert Rivera, para que hubiera un cambio sin estridencias. Quienes defienden esta tesis del voto útil, suelen resaltar el valor colectivo del voto y la necesidad de concentrarlo para obtener resultados. En elecciones pluripartidistas muy polarizadas entre dos partidos, también suele solicitarse el voto útil como forma de captar los votos de votantes no tradicionales de esos partidos, basándose en el miedo a que gane el otro, favoreciendo de hecho el bipartidismo.

Quienes cuestionan el voto útil destacan que el mismo tiende a favorecer a los partidos que ya son poderosos, impidiendo el crecimiento de nuevas alternativas. Sostienen también que este tipo de voto es de dudosa legitimidad moral y que el ciudadano debería votar al candidato que más le guste, independientemente de que tenga o no tenga posibilidades de ganar.

El voto oculto: Es uno de los votos más importantes. Los sociólogos e investigadores políticos utilizan este término para definir a las personas que mienten en las encuestas de intención de voto. Este votante que esconde sus preferencias puede cambiar de una elección a otra y es una de las razones que explican la falta de inclinación de los votantes de un determinado partido a revelar su opción, dado que la formación por la que va a votar no es bien vista en su entorno, por ejemplo por estar ligadas sus siglas a casos de grandes escándalos de corrupción.

El voto cruzado: Consiste en introducir papeletas de distintos partidos políticos, a las distintas instancias a elegir. Por ejemplo la lista de concejales al PP que elegirán a su alcalde; la lista del Cabildo al PSOE, para elegir al presidente del Cabildo; y la lista a los diputados autonómicos a Coalición Canaria, para elegir el Presidente del Gobierno Canario. Este voto lo suelen hacer aquellos votantes independientes que no están identificados con un solo partido, aquellos menos ideologizados, que votarán más libremente, más allá de las siglas políticas.

Luego hay una serie de conceptos ligados al voto, como el voto racional o inteligente, el voto del miedo, el voto del resentimiento o de venganza (al que jugó la gente de PODEMOS) e inclusive, el voto de la abstención consiente, que se ejerce no sufragando por no estar de acuerdo con ninguno de los candidatos o listas que se presenten.

Conocidos los resultados, tocará analizar si se impuso el voto castigo, es decir si  castigó o no, o dio la sorpresa el voto oculto, que se ocultó a lo largo de la campaña, o si al final la fuerza y la variedad de las opciones políticas estimuló el voto cruzado que finalmente se cruzó.

Eduardo Guerra B

Analista político y representante en España de la empresa Estudios y Organización Eugenio Escuela.

www.elperiscopioelectoral.blogspot.com.es


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