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Cuando el voto oculto descalabra las encuestas… Por Eduardo Guerra B.

“Tiene algo que ocultar aquel que toma a mal las críticas”     

 Helmut Schmidt    

Los resultados de las recientes elecciones en el Reino Unido, hacen saltar de nuevo a la palestra el tema del voto oculto, que en teoría no detectan las encuestas. Por supuesto que en España, donde estamos en plena campaña electoral, será objeto de debate el posible paralelismo del ambiente político entre los dos países y, claro está, el Partido Popular será el más interesado en esa posible similitud. Cuando todas las encuestas daban un empate técnico entre Laboristas y Conservadores, e incluso ésa era la tendencia en las primeras encuestas a pie de urna (exit polls), la sorpresa fue cuando se contaron todos los votos. David Cameron y su partido habían logrado la mayoría absoluta. Y no sólo se consolidaron los Conservadores, sino que el bipartidismo se mantuvo más fuerte que nunca, a pesar de la amenaza que detectaban las encuestas al pronosticar la fuerte llegada de dos nuevas fuerzas emergentes. Al parecer se impuso la estabilidad a la aventura, la economía de los ingleses va bien, en ascenso, los datos económicos los respaldaban y la mayoría no quiso poner en juego esa tendencia.  Descarrilar la economía era muy costoso para experimentar.

El otro posible factor que influyó en el electorado británico fue el freno que se les puso a los nacionalistas de Escocia, cuya amenaza de secesión sigue latente a pesar de que perdieron el referéndum el año pasado.

Sin duda estos dos factores también están presentes en la realidad española, de tal manera que para el PP será muy cómodo hacer ver que en España puede pasar lo mismo, dado que la tendencia de la economía va en ascenso y también hay la amenaza del separatismo catalán y del vasco. Por supuesto, la oposición española en su conjunto dirá que España no es el Reino Unido y que las condiciones no son las mismas, pero para beneficio de los Populares, si las encuestas inglesas no se hubieran equivocado, entonces dirían que la similitud era casi idéntica.  El otro punto a valorar por la oposición española, es argumentar que los Conservadores ingleses utilizaron el miedo como estrategia para disuadir a los votantes y por tanto, seguramente denunciarán la campaña de Rajoy por tratar de asustar al electorado español.

Y a todas estas ¿Qué pasó? ¿Funcionó el voto oculto? ¿Por eso se equivocaron las encuestas?

Son muchos los factores que se esgrimen a la hora de detectar los errores de las encuestas, y el voto oculto es uno de los más importantes. Los sociólogos e investigadores políticos utilizan este término para definir a las personas que mienten en las encuestas de intención de voto. Este votante que esconde sus preferencias puede cambiar de una elección a otra, y una de las razones que explican la falta de inclinación de los votantes de un determinado partido a revelar su opción, es que la formación por la que va a votar no sea bien vista en su entorno, por ejemplo por estar ligadas sus siglas a casos de grandes escándalos de corrupción.

Otro factor esgrimido por los responsables de las empresas encuestadoras es la incidencia de la campaña en el voto final de los electores, es decir que el mensaje vendido en la campaña ha sido capaz de modificar la decisión del votante.  No obstante y a pesar de  todo eso, hay un consenso amplio entre politólogos y sociólogos en que la campaña electoral tiene unos efectos más bien escasos en el cambio de voto de los electores. Salvo en el grupo de los indecisos, la decisión de por quién votar ya se tiene dos o tres semanas antes del día de las elecciones.

Las encuestas bien hechas suelen acertar muy de cerca los resultados, sobre todo si las hacen empresas serias.  Pero definitivamente el tema del voto oculto es una realidad que se puede presentar cuando son variadas y múltiples las opciones de oferta electoral y sobre todo cuando la opinión pública se ha visto sometida a fuertes presiones mediáticas que obligan o inhiben la opinión de grupos que se sienten atrapados y posiblemente perseguidos, si se atreven a manifestar una idea distinta a la del grupo que más ruido hace.

Hace apenas unos meses las encuestas también se equivocaron en las elecciones de Israel, esta semana fue en el Reino Unido, así que el voto oculto, se ocultó…

¿Será que en que en la España del 2015 viviremos una situación parecida?

Amanecerá y veremos.

Eduardo Guerra B.

Analista político y representante en España de la empresa Estudios y Organización Eugenio Escuela.

www.elperiscopioelectoral.blogspot.com.es

Twitter: @eduardoguerrab

 

      

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