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El bar de Pepe. Las Autonosuyas. Por Joaquín Hernández

Las Autonosuyas es el título de una película dirigida por Rafael Gil, basada en la novela de Vizcaíno Casas cuenta la historia, expuesto en un tono de humor, de un pueblo llamado Rebollar de la Mata donde a su ambicioso alcalde Austrasigildo se le ha ocurrido constituirse en Ente Autonómico Serrano, siguiendo el ejemplo de otras regiones españolas

El resto de alcaldes vecinos le secundan cegados por la posibilidad de «chupar del bote», autoimponerse enormes sueldos, cobrar sustanciosas dietas, utilizar caprichosamente los coches oficiales, no escatimar en seguridad, tener secretarias y otras prebendas. De esta forma, el alcalde de Rebollar se convierte en Presidente de esta Comunidad, en la que, para igualarse con otras autonomías, instituye incluso su propio idioma oficial el «farfullo», derivado de la forma de hablar del mismo, quien por un defecto convierte las pes en efes.  La película, rodada en 1983 tuvo un singular éxito.

Lo sorprendente del libro de Fernando Vizcaíno es que después de 32 años, el tema de las autonosuyas sigue siendo una mamadera interminable para una serie de vividores que, con más cara que espaldas, engañan cada 4 años a un 60% de ciudadanos españoles mayores de 18 años, el resto pasa olímpicamente de que le tomen el pelo los listillos de siempre y no acude a las urnas.

El Estado de las Autonomías no ha servido para descentralizar nada, solo ha servido para crear más burocracia y duplicidad entre las administraciones del Gobierno Central y las de los 17 reinos de Taifas, también llamados Gobiernos Autónomos, donde cada reyezuelo hace de su capa un sayo.

La desfachatez de esta mafia llega a tal nivel que tiene a sus propios “asociados”, que son verdaderos “devotos” de la cosa nostra autonómica. El caldo de cultivo de esa cantidad de seguidores lo encuentran en los “estómagos agradecidos al régimen”; la hija, la hermana, el primo, el padre o la madre que son empleadas/os en las “instituciones” del gobierno, un sueldo fijo para un empleo eterno, personas a las que amenazan que serán despedidas de sus trabajos caso de no salir elegidos para el eterno saqueo a las arcas de erario público.

El caso más notorio sobre los “estómagos agradecidos” lo tenemos en la Delegada de empleo de la Junta de Andalucía, Isabel Sabalete Ortega cuando en una reunión, previa a la campaña electoral se dirige a sus trabajadores y altos cargos para instruirlos sobre cómo deben comportarse durante la campaña electoral.

“Independientemente de que cada uno tenga su ideología –dice la delegada–, personalmente os jugáis seguir trabajando aquí o que cada uno se busque la vida como pueda. El consejero lo dijo sin paños calientes y yo también lo digo: a partir del lunes, os quiero a todos, si queréis, si os comprometéis con este proyecto y con la continuidad personal vuestra; “os quiero a todos haciendo campaña electoral. Esto es así de simple”. Lo único que la delegada de la Junta de Andalucía le prohíbe expresamente a sus trabajadores y directivos es que, durante la campaña electoral, acudan a trabajar a la oficina.

Dedicación exclusiva a la campaña electoral a favor del PSOE. “¿Cómo lo vamos a hacer? Os quiero en la calle, que nadie esté en la oficina. Y si no podéis meter los datos, si no podéis, la gestión la dejáis un poquito aparte… Un poquito no, aparte. Os quiero a todos en la calle”.

De esta manera, al estilo de gánster callejero, logran afianzar el voto de familiares y amigos de miles de trabajadores que ante el miedo de perder su puesto de trabajo con la entrada de un nuevo clan mafioso en el poder. El efecto multiplicador del “agradecido al régimen” es tan importante que normalmente decide, independientemente de lo corrupto que pueda ser, el partido ganador.

Ninguno se libra. Todos los partidos que han mantenido gobiernos autonómicos o nacionales en lo que va de siglo tienen imputados o condenados en casos de corrupción. Cuanto mayor es la formación, mayor es el número de implicados, de ahí que PP y PSOE se lleven la palma: hay más de 360 políticos y altos cargos y el 80% son del PP y del PSOE. Teniendo en cuenta la proporción entre el número de imputaciones y condenas y la población de las comunidades y ciudades autónomas, Melilla lidera el ‘ranking’ de la corrupción, seguida por Baleares y la Comunidad Valenciana.

Los casos melillenses bautizados como ‘Ópera’, ‘Voto por correo’ y ‘Abogados’ elevan a la ciudad autónoma de poco más de 83.000 habitantes a lo más alto de la lista.

En Baleares y la Comunidad Valenciana destacan grandes casos como ‘Gürtel’, ‘Palma Arena’ o ‘Brugal’. Andalucía es la comunidad con mayor número de políticos encausados. Tan solo en el caso de los ERE hay 65 imputaciones a políticos y altos cargos.

Melilla, Baleares, Comunidad Valenciana, Ceuta, Andalucía, Canarias, Madrid, Galicia, Aragón, País Vasco, Murcia, Cataluña, Asturias, etc. son las 13 primeras de las 17 que componen el ranking de la mafia política española.

Llegado este punto y aparte, la pregunta es ¿necesitamos los españoles este actual panorama del Estado de las Autonomías? ¿Para qué nos sirven tantos reinos de Taifas? ¿No sería mejor volver al Estado centralista y a la administración periférica del Gobierno Central? ¿En tal caso, se podría descentralizar en las Diputaciones y Cabildos en lugar de mantener gobiernos con duplicidad en cuanto a la gestión pública?

Lo que si tenemos claro es que a este paso no saldremos jamás de la ruina, el espolio y la malversación de caudales públicos, la maquinación, el latrocinio, la estafa a los ciudadanos está servido por los siglos de los siglos amén. A nadie extrañe que el Psoe gane en Andalucía y el PP siga como segunda fuerza política más votada, en Canarias continuara el tripartito alternándose CC con el Psoe y PP.

En fin queridos todos, esto es una estercolero tan grande que sólo Dios sabe cómo acabará arreglándose. Dios y la Señora Merkel, por supuesto

 

 

 

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