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Salacot, una novela de Jonás Meneses. Por Eduardo García Rojas

“Gran Canaria conseguía devolverlo a estados que hacía tiempo había perdido: ensoñaciones, miradas perdidas, pérdida de la noción del tiempo.”

(Salacot, Jonás Meneses, colección G21. Narrativa Canaria Actual, Ediciones Aguere/Idea)

La colección G21. Narrativa Canaria Actual tiene los días contados, así al menos lo asegura uno de sus editores, quien prepara en estos momentos cuatro o cinco títulos que clausurarán una iniciativa que si por algo destaca es por su heterodoxia y suponer una corriente renovadora en las letras que se escriben a este lado del Atlántico.

Por el momento, y ante lo que ya es la crónica de una muerte anunciada, la última novela G21 es Salacot, de Jonás Meneses, primer libro con el que aterriza en la arena su autor literaria y título en el que combina varios géneros –el misterio, la aventura, la fantasía– en una ópera prima narrativa de un escritor que aún está en ciernes y en el que se observan influencias más cinematográficas que literarias.

Jonás Meneses propone en Salacot una novela de viaje y por lo tanto de iniciación a raíz de un espectacular descubrimiento en las cuevas de Gáldar (Gran Canaria). El relato se escora así hacia el proceso de transformación de sus personajes, que es la verdadera aventura de un título que aprovecha los géneros para canalizar la noción de desarraigo y el asombro ante el viaje.

La novela está estructurada en siete partes: Prólogo (Qué), Primera Parte (Cuándo), Segunda Parte (Quién); Tercera Parte (Cómo); Cuarta Parte (Dónde); Quinta Parte (¿Por qué?) y, finalmente un Epílogo (Para qué) en las que Meneses intenta responder a unas cuestiones que no termina por resolver.

Comentaba el también escritor José Correa en la presentación de Salacot, que tuvo lugar el viernes 6 de febrero en la sala MAC, Santa Cruz de Tenerife, que aún se detecta en esta obra el nerviosismo de la primera vez. Sobre todo porque su autor no escapa a incluir elementos autobiográficos o al menos cercanos en los que se vislumbra, sin embargo, la capacidad de observación y la literatura que lleva dentro cuando obedece a lo que ha visto y conoce.

En este sentido, es destacable su descripción de las tensiones que se viven en los despachos universitarios y la naturalista recreación de la excavación arqueológica, entre otros. No mantiene sin embargo la misma pauta cuando se declina en favor de contar una historia que no destella por completo aunque el hecho, el descubrimiento, transforme a sus personajes, todos ellos instalados pero también con sus inseguridades.

Como otras novelas publicadas en esta colección, Salacot es un título atractivo por lo que significa de apuesta literaria, y de no casarse con ningún género aunque en ésta se mezclen varios de ellos. Cuenta con un inicio que anima a continuar pero comienza a salirse de la carretera cuando llega a un nudo y a un desenlace que pedía ser más razonado y comprometido con sus personajes.

Salacot por el contrario sí que crea –como hicieron con otro estilo y con otra fortuna Dr R (Jramallo) y Víctor Conde con sus novelas publicadas también en esta misma colección– desconcierto por lo exótico de la jugada.

La novela permanece indiferente a esa cada vez más despersonalizada literatura de género y escapa a los experimentos en los que incurre todo escritor primerizo que no se preocupa por entretener a sus potenciales lectores.

Falta conocer ahora por donde terminará yendo Jonás Meneses en su recién estrenada carrera como escritor. Por lo que avanzó durante la presentación de Salacot su apuesta continúa por jugar con los géneros y el relato de iniciación.

Saludos, casi Carnaval, desde este lado del ordenador.

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