FIRMAS

Acoso al débil: 270 casos. Por Ce Castro

¿Qué realidad se esconde tras 5.343 llamadas telefónicas? ¿Qué persiguen? 5.343, ese número es la cifra exacta de consultas que ha recibido el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar en Canarias en los dos últimos cursos. Si nos quedamos en la superficie de los datos, toca a siete llamadas de media al día aproximadamente, es decir, cada día ha habido, al menos, siete momentos en los que alguien en las Islas ha pensado, ha tenido la necesidad o se ha preocupado por lo que ocurre en «nuestros» colegios en esta materia.

Pero es necesario ir más allá y visibilizar que en los centros educativos se dan realidades, en ocasiones, muy reprobables y es que, aunque no se hable abiertamente de ello, el acoso al «débil» está ahí y hay que erradicarlo. Claro está, siendo exquisitos y sin estigmatizar a las víctimas.

El protocolo de actuación contra este gravísimo problema se activó en el Archipiélago en 129 ocasiones durante el curso 2012-2013 y en 141 en el curso siguiente, el 2013-2014. 270 historias -pequeñas y grandes- de dolor y sufrimiento. Y es que padecer acoso escolar no es algo baladí, es un síntoma de que quizá no hemos sabido crecer en sociedad. Puede ser que algunos piensen que los números son pírricos o que el asedio entre colegiales es algo consustancial a su crecimiento, pero sin lugar a dudas erran.

El «Informe Cisneros» desvela que uno de cada cuatro alumnos sufre o ha sufrido en algún momento una situación de acoso escolar en España. Hay otros estudios que alertan de que de los que lo han padecido casi la mitad, el 43 por ciento, han pensado en suicidarse alguna vez. ¿Cómo debe ser, qué magnitud tiene el acoso para que un menor llegue a estos extremos? ¿Por qué no ve ningún resquicio por el que «salvarse»? ¿Qué hacemos el resto, los que miramos sin ver?

Lo cierto es que el 43,2 por ciento de los casos denunciados en el Archipiélago se confirman finalmente como acoso escolar. Aunque las cifras vayan en aumento en el Archipiélago, parece observarse tras el análisis de los datos que lo que realmente ha crecido es la sensibilización con respecto a esta problemática y también nuestras capacidades como sociedad para detectarla. Minimizar los ataques se ha demostrado como una estrategia ciertamente equivocada, que a la larga sólo acarrea consecuencias más negativas aún.

Y en este punto preocupa y mucho leer cómo el Gobierno de Canarias admite que «sigue teniendo» problemas para obtener las autorizaciones de las familias para trabajar con el alumnado detectado como responsable de ejercer el acoso. Es oportuno añadir aquí que del mismo modo que el Ejecutivo dice esto reconoce que este escollo es cada vez menor.

Y en éstas, parece lógico concluir que la lucha contra esta penosa realidad debe ser atendida de forma integral. Aquí toca ocuparse de forma urgente de las víctimas, pero también del alumnado que muestra actitudes contrarias a la integración y la convivencia. Ello acompañado de la asistencia a las familias, que se tornan vitales en este dificultoso trayecto.

Del mismo modo, debe haber acciones que mejoren las respuestas del profesorado y el resto de la comunidad educativa. Más concienciación. Pieza clave en este puzle es también el que juega el alumnado que observa en silencio el acoso contra sus compañeros y es que todos tenemos algo que decir contra el acoso infantil si queremos promover una sociedad libre, tolerante y justa.

@cecastroramos

1 Comentario

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  • Interesante artículo. Este es un tema del que habría que hablar más a menudo; cada granito cuenta y no hay mejor forma de concienciar que dar a conocer realidades que, por duras, a veces nos empeñamos en no ver.