FIRMAS Marisol Ayala

El amor de una madre no tiene límites. Compartió los riñones con su hijo. Por Marisol Ayala

Merche de la Nuez le donó un riñón a su hijo Bruno de 21 años. El trasplante ha sido un éxito y de su generosidad dice: “¿Qué madre no haría lo mismo?”

Bruno tiene 21 años y una madre, Merche de la Nuez, que hace seis meses le regaló el presente más preciado y vital en un momento crucial de su vida. Un riñón. El chico lo necesitaba y aunque toda la familia se movilizó de tal manera que el enfermo llegó a tener ocho donaciones finalmente eligieron el de mamá porque ella fue consciente de que había prisa y se movió como un rayo. Cogió el toro por los cuernos como suelen hacer todas las madres. Pero empecemos por el principio.

Hace 6 años cuando Bruno estaba en los 15 años sufrió un dolor de “estómago” que no hizo sospechar a nadie, ni siquiera a los médicos. Dos episodios de dolores abdominales intensos que aconsejaron a Merche llevarle al Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, a su servicio de urgencias, con la seguridad de que lo que tenía no era más que una gastroenteritis. Los médicos lo auscultaron y lo ingresaron para estudiarlo. Cuando llevaba dos días sometidos a pruebas diagnósticas en el Negrín una nefróloga del centro no se anduvo por las ramas: “¿Usted no se ha dado cuenta de que su hijo no orina?” y Merche con mucha lógica le dijo que no entre otras cosas porque Bruno ya era un hombretón, es decir, no era un bebé y si el chico no se quejaba no había razón alguna para preguntarle si orinaba o no. La única alteración de su salud era el dolor abdominal.

“A su hijo no le funcionan los riñones”

“Bueno”, le dijo la especialista, “pues a su hijo no le funcionan los riñones”. El impacto para Merche fue brutal. Poco a poco y mientras su hijo permaneció cinco meses ingresado en el hospital a Bruno le volvieron a funcionar los riñones así que en vista de su evolución, a casa y a recordar lo vivido como una pesadilla. Pero lo peor estaba por llegar.

Trasplante riñon

“A los cinco años de ese ingreso Bruno volvió a sufrir otro episodio de dolores que los nefrólogos ya vincularon a su carencia renal. Entonces fueron los especialistas los que nos hablaron de “ir pensando en diálisis, trasplante”. El mundo se nos vino encima, fue tremendo, pero había que asumirlo. Entre todos decidimos que dada la edad de mi hijo, 2o entonces, la mejor opción era el trasplante”. Ya hemos dicho que Bruno tuvo 8 riñones donados por su familia, madre, padre, tíos…Se volcaron. Merche, que durante le entrevista que le hicimos en la cadena Ser miraba a su hijo con un amor cómplice, se sometió a las pruebas para saber si su riñón era idóneo para su niño. “Cuando me dijeron que sí es que no lo dudé y no creo que sea mérito alguno ¿quién no haría eso por un hijo? Recuerdo que el día que me lo dijeron estaba con Bruno. Momento emocionante… Que me aceptaran fue una alegría tremenda y a partir de ahí la meta era el trasplante. Si te digo que durante todo éste tiempo no me he venido abajo, te mentiría. Han habido días muy duros en los que mi familia, el padre de Bruno, mi pareja, los míos, no nos han dejado solos; pero fue un proceso muy doloroso”.

sertrasplante

 Bruno, Marisol Ayala, Evaristo Quintana, 
Merche de la Nuez y un amigo de la familia

Pero el final sería feliz y no hay más que mirar los ojos mamá Merche. Ella su hijo viajaron hace tres meses a Tenerife para iniciar en el Hospital Nuestra Señora de la Candelaria el proceso del trasplante. “Primero me extrajeron mi riñón y cuando yo ya estaba en la habitación sin mi riñón, se llevaron a Bruno al quirófano y allí se lo implantaron”. Recuerda que ese fue uno de los momentos más duros de todo el proceso. La incertidumbre, el miedo, tocó en el corazón de Merche. Hasta ahora el trasplante ha sido un éxito, sin rechazo alguno, sin problemas. Está feliz y agradecida al sistema público de salud: “Hablamos de una intervención quirúrgica compleja y costosa que en Canarias solo puede asumir la medicina pública”.

Hace unas semanas Bruno inició su actividad deportiva, sus estudios y su objetivo más cercano es sacar el carnet de conducir. Y vivir y mirar la vida con optmismo.

Lo que no haga una madre…

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