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La libertad es más fuerte que la barbarie. Por Antonio Alarcó

Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso”. Consideramos que esta frase del escritor francés, Denis Diderot, resume en nueve palabras el brutal atentado cometido el pasado día 7 de enero en París contra la redacción de la revista Charlie Hebdo, en el que murieron doce personas asesinadas y once resultaron heridas, cuatro de ellos de gravedad.

Ese miércoles mientras el equipo directivo de la publicación estaba reunido, dos hombres vestidos de negro y enmascarados, asaltaban las dependencias de la revista situada en el bulevar Richard Lenoir, y dispararon indiscriminadamente contra todas las personas que allí se encontraban, a sangre fría y durante más de diez minutos.

Entre los asesinados, en su mayoría miembros de la redacción, figuran el director del Charlie Hebdo, Stéphane Charboninier; tres destacados dibujantes, Bernard Verlhac Jean Cabut, y Georges Wolinski; un periodista y colaborador de la publicación, Bernard Maris, y dos policías.

Sin duda un día negro para Francia y para la democracia, pues hablamos del mayor atentado cometido en este país en las últimas tres décadas, pero sobre todo un día negro para el periodismo pues la publicación satírica, un símbolo de la libertad de prensa en Europa, había sufrido amenazas y ataques desde que en 2006 reprodujo unas viñetas con caricaturas de Mahoma.

Y este pasado 7 de enero las amenazas se hicieron realidad. No sólo hablamos de un ataque al país galo sino a toda la sociedad europea y occidental pues lo que se ha puesto en tela de juicio es un valor del que gozan los países democráticos: la libertad de expresión.

Se podrá cuestionar si las viñetas eran adecuadas o no, si podían herir o no la sensibilidad de cualquier creyente musulmán – que no viene al caso- pero lo único que no admite discusión es que nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona y menos para silenciar su opinión o para imponer el miedo y la censura mediante el asesinato.

Como una especia de cita premonitoria, el escritor, historiador, filósofo y abogado francés que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, Voltaire, afirmó que el fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de dios.

Y eso es precisamente lo que ha ocurrido en las dependencias de la revista francesa al grito de “Alahu akbar” -“Alá es grande”-. Sin embargo, consideramos que el asesinato de estas doce personas no tiene nada que ver con la religión ni con la mayoría del pueblo musulmán, gente pacífica aunque no comulguemos con su religión. Más bien ésta es la excusa que utilizan estos fanáticos para justificar sus actos.

Y en España, por desgracia, también lo hemos vivido en carne propia. Igual que ha ocurrido en Inglaterra, Alemania o Suecia, pues en la última década el terrorismo islamista ha golpeado el corazón de Europa hasta en cinco ocasiones. Algo que nos confirma que lo sucedido en Francia es también un ataque a los principios y valores democráticos.

Como bien aseguró el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, en una concentración que contó con la representación de todas las formaciones políticas, la Unión Europea jamás se plegará ni dará un paso atrás en las libertades que Francia ha contribuido a darnos y que tanto nos ha costado conseguir.

Ahora es el momento de estar unidos si cabe, de demostrar que sus amenazas no surtirán efecto y menos sus acciones. Así ya lo han expresado numerosos gobiernos, organismos internacionales incluso los medios de comunicación que ha plantado cara a esta barbarie con titulares muy parecidos y viñetas de humoristas de todo el mundo donde hay un nexo de unión: la defensa a la libertad, que no permite ni cobardías ni dudas.

Sólo nos queda despedirnos mostrando, como ya hizo el presidente de nuestro país, Mariano Rajoy, nuestra solidaridad, el afecto del pueblo español y la cooperación de España en la lucha contra el terrorismo. Porque la libertad es y tiene que ser más fuerte que la barbarie. Siempre. Con la víctimas. Siempre, con la libertad.

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