FIRMAS

De perdidos al río. Por Antonio Alarcó

De perdidos al río… eso es lo que pensará el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, para seguir día si y día también con sus salidas de tonos y sus ataques ya no sólo al Gobierno de España, al ministro de Industria, José Manuel Soria, y a una empresa privada sino que además se permite la desfachatez de descalificar a los funcionarios, a los tribunales y a todo aquel que no le de la razón.

No sabemos si Rivero está utilizando su cargo porque sabe que tiene los días contados y prefiere malgastarlos en hacer partidismo y atacar a un Ejecutivo Central de manera general y a un ministro de forma particular, lo que demuestra poco respeto hacia las instituciones y su carácter obsesivo.

Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido sus declaraciones tras conocer el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) del que ha dicho que prima los intereses de Repsol de forma descarada por encima incluso del de los canarios. Parece ser que el señor Rivero sólo confía en la Justicia cuando le interesa o cuando las sentencias le son favorables.

Si algo queda claro es que a nuestro presidente Autonómico se le ha olvidado por completo en qué consiste la lealtad institucional y parece que el tiempo nos está dando la razón, ya que su actitud, sus palabras y sus asesores – que le están haciendo flaco favor- dan muestra de su poco sentido de la política.

Tampoco puedo dejar pasar la oportunidad de referirme al afamado jurista Fernando Ríos, al que se le creó una plaza ad hoc a finales de 2011 para gestionar el Comisionado para el Desarrollo del Autogobierno y las Reformas Institucionales, que se ha encargado básicamente de mal aconsejar a Rivero, de perder todos los pleitos en los que nos ha metido y, en definitiva, de dilapidar el dinero de todos los canarios con sus ocurrencias.

Lo cierto es que ni uno ni el otro se ha parado a pensar en las oportunidades que este tema puede suponer para las Islas, y prefieren mirar para otro lado y no dedicarse a lo verdaderamente importante que es el paro y la exclusión social de nuestro Archipiélago. Para eso Rivero y Ríos no tiempo de hacer alguna declaración política. Vergonzoso. Como canario no me siento representado con este tipo de actuaciones.

Habría que recordarle que somos una de las Comunidades Autónomas más afectadas por el desempleo con casi un 35 por ciento y un 72 por ciento de paro juvenil. A pesar de esto, nuestro presidente prefiere seguir con sus luchas personales y obvia el drama económico y social que precisa de medidas concretas para reconducir esta situación.

Frente a esta situación, el Gobierno de España estima que los dos sondeos exploratorios previstos para este año supondrán una inversión cercana a los 300 millones de euros, cantidad que podrá incrementarse en las futuras fases de desarrollo y producción hasta los 9.000 millones en caso de que estos trabajos tengan éxito.

Además, la aprobación reciente de la Ley de Hidrocarburos prevé un nuevo impuesto cercano al ocho por ciento que grave la extracción. Así, Canarias contará con una mayor recaudación que bien podría servir para acabar los Hospitales del Norte y Sur de Tenerife, las carreteras de la Isla o el cierre del Anillo Insular.

Sin embargo, Paulino Rivero opta por escudarse en el riesgo para el turismo y el medio ambiente, pero no habla de lo difícilmente imaginable que sería nuestro principal sector económico sin este producto: Los 12 millones de turistas que nos eligen cada año, vienen en avión, y en menor medida en barco, para luego desplazarse en coche o guagua. Conectividad y energía fósil, de momento, van parejas y por muchos años.

Lo hemos dicho y lo diremos cuantas veces sea necesario: a más turismo más petróleo y a más petróleo más turismo. Más turismo, más petróleo, más riqueza y más respeto al medio ambiente, para más calidad de vida y más justicia social.

La especie a proteger es el hombre. El hombre se protege con riqueza y el 80 por ciento de la riqueza lo da ahora la energía. Luego, respetando el medio ambiente, apostamos por el desarrollo sostenible.

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