FIRMAS

El bar de Pepe. Garrulos bien pagados. Por Joaquín Hernández

Mi primo Ángel me envía un correo por internet que con membrete del Parlamento de España, dice: REGIMÉN ECONOMICO Y AYUDAS A LOS SEÑORES DIPUTADOS.

No es otra cosa que lo que sus señorías cobran mes a mes. El vergonzante escrito produce nauseas, toda vez que se acompaña del tiempo que la mayoría de esos sinvergüenzas dedican a “representar el pueblo soberano”. España no tiene arreglo,  es del todo inadmisible que un individuo, por muy presidente que sea del Parlamento de un país empobrecido y endeudado hasta el tuétano, cobre cada mes 11.934,90 euros, es decir 18 veces más que el salario interprofesional mínimo y que la media del sueldo de cualquier trabajador en la España del siglo XXI, si a esto le añadimos lo que cobran los otro 360 diputados, más el vicepresidente, más los secretarios, portavoces, adjunto al portavoz, presidentes de las Comisiones, etc. etc. es de locura. La relación trabajo + producción + tiempo, dividido por el chollo que ganan  al mes es de risa, se puede decir que la hora de un diputado en la Cámara de la Carrera de San Jerónimo nos sale más cara que la hora del mejor cirujano cardiovascular que tengamos en nuestra red de salud pública y más que la de un magistrado o juez, más que un catedrático o profesor universitario, más que la de un policía, bombero o guardia civil que se juegan la vida día a día por nuestra seguridad.

Cuando la gente observa la diferencia, los privilegios que tienen la clase política no dudan en calificarla como “casta”. El sistema de esta nueva estratificación social, al que se pertenece solamente a través de un partido político,  se caracteriza por tener un sistema solido, rígido e inmóvil, anteriormente se desarrollaba en países subdesarrollado hoy día  proliferan en las llamadas Dictacracia, o sea una especie de dictadura del neoliberalismo capitalista disfrazado de Democracia. La excusa es el “el poder que nos otorga el pueblo soberano a través de las urnas” que también forma parte del fraude, de la estafa, del robo del voto electoral cuando se miente como un bellaco engañando a los electores con falsas promesas a sabiendas que jamás se cumplirán. La “casta”, una vez conseguido su objetivo que  no es otro que el poder, asentada en el Congreso de los Diputados lo primero que hace es fijarse sus sueldos, sus salarios y componendas de forma que el más mínimo garrulo parlamentario sacado de las listas del partido más simple, o bien el ex miembro de una banda de terroristas camuflado dentro de un partido nacionalista puede vivir a cuerpo de rey a costa del contribuyente y estúpido votante.

El término medio del sueldo de nuestros zoquetes “representantes de la soberanía popular” no baja de los 6.800 € de vellón, parte de esa remuneración no cotiza IRPF ni por supuesto Seguridad Social. Se protegen ante las leyes que ellos promulgan “aforándose” bajo la excusa de que “son personajes de utilidad pública”. Aquí yo me lo guiso y yo me lo como, es todo tan surrealista que te cuesta creer que este puto país es la España que todos soñábamos al morir Franco, cada día más añorado por muchos que aun viviendo el terror del régimen fascista dicen que con él se vivía mejor. Si comparamos la dictadura del General Franco con la dictacracia de Rajoy y sus secuaces, la clase obrera estaba más protegida por el fuero de los trabajadores franquista que en la actualidad con las sucesivas reformas de la Ley laboral del Gobierno del PP. Contratos en precario con el salario del miedo que esclaviza al trabajador, despidos masivos con indemnizaciones ridículas, recortes en los derechos de la prestación por desempleo. Es  el momento que la pobreza llega tanto a los sin trabajo y sin techo como  a los que trabajando  apenas pueden cubrir los gastos mínimos de una familia.

Mientras esto sigue ocurriendo en nuestras ciudades y pueblos, la élite de la casta política sigue puteando a una sociedad que se vuelca con la formula PODEMOS como única tabla de salvación. La realidad es que ésta navidad mientras ellos están mes y medio de vacaciones y han cobrado sus buenos sueldos, están comprando sus regalos y el que más o el que menos pensando en el viaje a Cuba o las Canarias para pasar el fin de año en las playas tropicales de Cancún o Varadero, el sur de Tenerife o Lanzarote; veinte millones de españoles están pasando hambre y dos millones y medio comerán gracias a los comedores sociales de Caritas y Bancos de Alimentos. Sin milongas sentimentales, sin melodramas: esto es una verdadera MIERDA!!

 

 

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