FIRMAS

Despertar del sueño del crecimiento turístico. Por Míchel Jorge Millares

Estimado visitante del blog, por más que lo intento no encuentro noticias positivas en estos momentos tan difíciles y duros para la gran mayoría de nosotros. Una situación que ya se prolonga demasiado, a pesar de tanto rescate y de anunciar a bombo y platillo el fin de la quiebra del país. Aún así, la calle sigue sin notar la mejoría macroeconómica que alardean los políticos en esos huecos que quedan entre los sobresaltos de la corrupción, el ébola o el jovencito Nicolás. Eso sí, ya pasamos de ser el país de los brotes verdes a ser el ‘milagro’ europeo del crecimiento. Un portento surrealista que incluye un insoportable nivel de desempleo que llevaría a cualquier gobierno a dimitir.

Bueno, no seamos tan negativos y apocalípticos. Por fortuna tenemos el dato del aumento de turistas que es lo que más nos ayuda a superar este trance. Sobre todo a los turoperadores que traen a los chonis y llenan los establecimientos de las islas, a la vez que se llevan la mayor tajada del negocio.

El lleno turístico deja en las islas un dinero bendito, escaso pero necesario, para que las arcas de las instituciones puedan enmascarar la dureza de los recortes y de la abusiva subida de impuestos, aunque el destino de algunas partidas sea más que discutible y que áreas como Cultura tenga apenas un 10% del presupuesto que manejó hace siete años. Pero ¿para qué queremos la cultura si lo importante es que siguen funcionando el sol y playa como reclamo casi exclusivo? La respuesta es la cultura y los recursos naturales de las Islas, que es lo único que nos queda y podemos y debemos mejorar. De eso se dieron cuenta en 2009 todos los agentes sociales cuando el turista playero abandonó estas islas afortunadas porque era más barato viajar a Túnez, Egipto y otros países árabes, hasta que se levantaron sus ciudadanos y descubrieron una primavera muy breve que se tornó en duro invierno sin la transición del verano y del otoño. Aún así, aunque continúa la inseguridad en esos países, sus gobernantes ya han iniciado la ofensiva para recuperarse de la espantada de turistas tirando precios y atrayendo el interés de los turoperadores que rápidamente han puesto sobre la mesa esos argumentos para exigir rebajas a los empresarios canarios.

De ahí que para mantener los niveles de ocupación tendrán que bajar costes y, dado que el Gobierno canario no va a reducir el IGIC, ni el de España su presión impositiva, donde único queda margen es en los salarios y en apretar a los proveedores. O sea, que habrá que desempolvar aquellas ideas de diversificación y de ofrecer más atractivos que el sol y playa porque los competidores venden sus destinos playeros muchísimo más baratos que nosotros. Queda poco tiempo, para solucionarlo pero no sé si queda voluntad o algo de luz en las mentes de quienes pueden producir un cambio que va más allá de una renovación que no debería ni haberse convertido en estrella de la política turística, sino obligación permanente. Pero claro, entre políticos que o no conocen el turismo o no conocen la administración, y muchos burócratas que creen que su carguito administrativo les permite estar sobre el resto de los mortales cuando lo único que pueden alcanzar es la cumbre de la mediocridad, aviados vamos.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario

Comentarios recientes