FIRMAS

El bar de Pepe. Somos pobres. Por Joaquín Hernández

El sentimiento de asco, mezclado con la impotencia, la vergüenza de pertenecer a un país dirigido y administrado por un grupo de personajes siniestros, vendidos, traidores al pueblo que les votó y a los que sin darles nuestro voto sufrimos la política de lo absurdo, la política que premia al capital carroñero, la política que destroza nuestros derechos como personas, esos derechos que emanan de nuestra Constitución, de la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que acaba con la dignidad del hombre y la mujer, que termina en la destrucción de las familias, esas familias que estos indecentes dicen son el soporte de nuestra sociedad.

Se están cargando a base de Decretos lo que constituye el eje y el motor de una sociedad moderna, la clase media. Esa clase que es el primer escalón que sube la pobreza,  es la entrada a una vida sin lujos pero sin miseria, es donde se puede empezar hacer proyectos de futuro, esa forma de vivir la está matando Rajoy y su Gobierno, el Partido Popular acabará, antes de marchar al infierno, con el futuro de 47 millones de españoles.

Han acabado con el futuro de nuestra juventud, con el amor de esos jóvenes, porque el amor necesita futuro e ilusiones para subsistir, para vivir con dignidad.

He llorado, ayer lloré cuando por casualidad me enteré que José Manuel estaba ingresado en la planta 10ª del Hospital General a causa de una depresión que le había llevado al intento de suicidio, me dio pena, lastima cuando recordé la fuerza vital que tenía mi amigo, las ilusiones con las que emprendió el negocio de publicidad, ideas brillantes y un hombre diamante para todo. A José Manuel le ha pillado, al igual que a millones de españoles, el tren de la incomprensión de una nación gobernada por traidores sin entrañas que desde su poltrona dictan, dictaminan Leyes que inducen al suicidio. A mi amigo le ha embargado uno de los bancos que nosotros, todos nosotros, incluido él, hemos salvado de una quiebra fraudulenta, le han embargado por menos de 0.5% del gasto que un clan de mafiosos con tarjetas y alma negra han estafado a los españoles, sean o no impositores de BANKIA.

Rajoy algún día tendrá que, desde el banquillo de los acusados, dar cuentas de la gran estafa que ha hecho al pueblo y explicar de qué forma destinó  70 mil millones de euros para entregarlo a unas empresas que estafaban a sus clientes con la táctica del toco mocho. Miles de millones que pagamos todos los españoles queramos o no, miles de millones de intereses que pagamos los españoles, no es justo que esto ocurra en un país miembro de una Europa de todos, a menos que esa Europa esté tan putrefacta como España.

Por menos del 0,003% de la deuda de 3.200 millones de euros condonada por Rajoy a las Eléctricas, mi amigo José Manuel y miles  cómo él se debaten entre las ganas de continuar en este mundo o apearse de él. La dignidad del ser humano es inviolable. Su cuidado y protección es obligación  de todos los poderes del Estado. Paradójicamente es el propio Estado de Derecho y Democrático el primero en violar en lugar de proteger, de velar por esa inviolabilidad de la dignidad. Es el primero, sin importarle las leyes que ellos mismos dictaron, que atenta con alevosía y premeditación contra ese precepto básico cual es el Derecho Fundamental al honor.

Cuando un gobierno pretendiendo ayudar a Entidades financieras fraudulentas y mafiosas se endeuda y con ello hipoteca a todo un país restando presupuesto para la sanidad, educación, prestaciones sociales, etc.,  atenta gravemente contra la dignidad de su pueblo.

Yo, desde este momento, buscaré la forma de promover una plataforma para y por la dignidad del ser humano, una plataforma cívica que luche con todas las armas que nos brinde la justicia para denunciar al Gobierno de Rajoy por crímenes de lesa humanidad, por atentado grave a la dignidad del ser humano y por inducción al suicidio de miles de españoles que como mi amigo José Manuel lo intentan cada día. Más de 2.5 millones de españoles no cobran ningún tipo de prestación que les ayude a lo más imprescindible; a sobrevivir con un mínimo de dignidad. Más de 20 millones de españoles están bajo el umbral de la pobreza y cerca de 10 millones están en lo que la Unión Europea llama pobreza severa, aquí le llamamos indigencia y miseria. La dignidad se pierde y día tras día asistimos al drama de la muerte por suicidio de decenas de personas, que sin ningún futuro en esta vida prefieren entonar el adiós y decirnos “ahí os quedáis con esa mierda de mundo en el  que os habéis empeñado en vivir”

 

 

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