FIRMAS Marisol Ayala

No estás sola. Por Marisol Ayala

Durante la batalla campal que fue su matrimonio estuvo tan enfrascada en defenderse de las agresiones de su amante bandido que se refugió en el trabajo para olvidar su dolor, su soledad, el infierno que vivía. Construyó un mundo donde no admitió, siquiera, a sus niños. Se sentía abochornada, cómplice de un secreto oscuro y timoneaba como podía sus dos vidas: la que el mundo observaba y el infierno en su hogar. No les dio a sus hijos el amor y la atención que demandaban, todo lo que ella no recibió de niña y lo que tanto necesitó. Tiene 47 años.

Un día se envalentonó y un amigo, un varón, le puso en el camino de la liberación. Hay vida fuera, le dijo, no estás sola, puedes y debes. Plántale cara a la vida, al agresor, grita tu dolor que muchos son los oídos que alzarán las orejas al primer aviso. No podemos ser insensibles a los atropellos que visten con faldas, se pintan los labios, lucen tacón de aguja y nos necesitan. No podemos. Recuerda que estamos aquí.

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