FIRMAS Marisol Ayala

Simulacro de protocolo por ébola en el Hospital Doctor Negrín. Por Marisol Ayala

La Consejería de Sanidad ha habilitado en el Hospital Doctor Negrín dos boxes aislados para posibles casos de la enfermedad. También hay zonas especiales en el Hospital de la candelaria en Tenerife. El Insular de Gran Canaria y el Universitario de Canarias funcionarían a modo de refuerzo. Aunque hasta la fecha no ha habido ningún positivo de ébola. Y es que Canarias no es una región de especial riesgo, pero como el resto de comunidades autónomas toma precauciones.

Los protocolos de control por parte de sanidad exterior se activan por ejemplo con llegadas de inmigrantes procedentes de África occidental como esta ocurrida en mayo donde se tomó la temperatura uno por uno a cada inmigrante. Ninguno dio positivo. De hecho los expertos creen que es muy difícil que pueda entrar ébola en las islas por esta vía. Con más de 1.500 fallecimientos confirmados y cerca de 3.000 casos diagnosticados, la epidemia de ébola en África Occidental ha puesto en alerta los sistemas sanitarios de prácticamente todo el planeta. España, a donde se trasladó el primer paciente afectado fuera del continente negro, fue de los países más diligentes en actuar, hasta el punto de que su protocolo preventivo ha sido copiado por muchos.

Fruto de ese protocolo, según confirmaron en la Consejería de Sanidad del Gobierno canario, todos los hospitales de la red pública han consensuado un manual de asistencia básica ante la posible aparición de una persona infectada por el virus. Además, la Consejería ha escogido a los hospitales de La Candelaria, en Tenerife, y el Doctor Negrín, en Gran Canaria, como centros de referencia, ya que son los que cuentan con más medios y profesionales especializados en este tipo de procedimientos.

Este procedimiento común de actuación, que se consensuó hace mes y medio con los responsables de alertas sanitarias de las comunidades autónomas y se acordó en la ponencia de alertas -en la que participaron los responsables de todas las autonomías-, tiene como objetivo garantizar la detección y el diagnóstico precoz de un posible caso de Enfermedad por Virus de Ébola (EVE), con el fin de adoptar de manera inmediata las medidas de control adecuadas para evitar la aparición de casos secundarios. Según destacaron desde Sanidad, la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica ya contaba con un protocolo general de vigilancia de las fiebres hemorrágicas, por lo que tanto la definición de caso como las medidas a seguir están basadas en dicho protocolo.

Uno de los aspectos clave en este manual de actuación es el internamiento del paciente en una habitación de aislamiento, con presión de aire negativa, que ayuda a evitar que las enfermedades de transmisión aérea se escapen y contagien a otras personas. Cualquiera que entre o salga de estos habitáculos debe lavarse las manos cuidadosamente, y todos los visitantes y personal del hospital que vele por estos pacientes debe usar máscaras, batas y guantes. La puerta debe mantenerse cerrada en todo momento, y los enfermos solo se trasladarían en unas determinadas condiciones para hacerse pruebas específicas.

Un amplio manual

-Traslados. El paciente debe ser trasladado en una ambulancia especialmente preparada, cuyo personal porte el equipo de protección personal adecuado. Será internado en una zona de aislamiento estricto.

-Tratamiento de soporte. Están contraindicadas las inyecciones intramusculares, la aspirina, los antiinflamatorios no esteroideos y las terapias anticoagulantes. Esto es para minimizar el uso de procedimientos invasivos y fármacos que puedan provocar el sangrado excesivo.

-Control de residuos. Hay que extremar las medidas de precaución con los materiales utilizados y de control de residuos. Así, el personal de limpieza del hospital y los manipuladores de ropa deben usar el equipo de protección individual al manipular el material o superficies contaminadas.

-Desinfección. Las superficies, objetos o equipos contaminados deben ser desinfectados con una dilución de 1:100 de hipoclorito sódico (lejía). La ropa contaminada debe ser incinerada, tratada en autoclave, o colocada en doble bolsa con cierre hermético en el lugar de lavado y lavada en un ciclo normal de agua caliente con lejía.

-Posible contagio. El protocolo diferencia entre contacto de alto riesgo y el contacto casual o de bajo riesgo, que es quien ha coincidido en un mismo espacio con un paciente sintomático pero sin contacto físico directo con él ni con sus fluidos .

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