FIRMAS

El bar de Pepe. La CIA y Metro Godwyn Meyer. Por Joaquín Hernández

Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.”  ―Joseph Goebbels

En 1898, cuando Estados Unidos era el primer socio comercial de Cuba – para ese entonces colonia española – y sus inversiones en la isla ascendían a 50 millones de dólares, además de comprar el 95% de su azúcar y el 87% del resto de las exportaciones, una amenaza de boicot sobre la producción azucarera, las crecientes tensiones sociales y políticas con España, y el avance de la competencia hegemónica por parte de Inglaterra, Alemania y Francia que ponía en peligro sus «pertenencias» geoestratégicas en el Caribe, obligó al presidente MacKinley a enviar el buque «Maine» a Cuba para «proteger» a sus conciudadanos. Luego de arribar el 25 de enero, el buque «Maine» explotó el 15 de febrero en el puerto de La Habana ocasionando la muerte de 226 personas. Inmediatamente, los principales medios estadounidenses bombardearon a la opinión pública con una campaña en la que se acusaba a España de estar detrás del atentado terrorista, mientras la oligarquía imperialista maniobraba para! provocar la intervención de Washington en el conflicto cubano-español.

Estados Unidos le declaró la guerra a España y gana tras cuatro meses de batalla, arrebatándole todas sus colonias en las Antillas, incluyendo a Puerto Rico – que nunca ha podido ser independiente – las Filipinas y la isla de Guam, así como la administración de su «nueva» colonia cubana. Años más tarde, se comprobó que la explosión del «Maine» había ocurrido en el interior del barco, pero Estados Unidos se negó rotundamente a realizar cualquier investigación imparcial, toda vez que fue precisamente a través del auto atentado lo que le abrió las puertas a su prolongada intervención en América Latina y el Caribe.

Medio siglo más tarde, el 9 de enero de 1952, dos carros bombas explotaron simultáneamente en el centro de Saigón – hoy Ciudad Ho Chi Minh – causando la muerte de decenas de civiles. Las imágenes de una calle sangrienta, niños descuartizados y cuerpos mutilados fueron capturadas inmediatamente por los medios estadounidenses para acusar a Ho Chi Minh, líder de la lucha independentista de Vietnam contra la colonización francesa, de ser el responsable del «abominable ataque terrorista». Sin embargo, el novelista británico Graham Greene (1904-1991), quien para la fecha se desempeñaba como reportero en Saigón, aseguró que la masacre fue en realidad una operación dirigida por la CIA a través del General Thé para erosionar la popularidad de Ho Chi Minh y lograr una mayor participación económica y militar de Estados Unidos en Vietnam.

Según la ex traductora oficial del FBI con acceso a documentos secretos, Sibel Edmonds (The Independent, 2 de Abril de 2004), funcionarios de alto rango sabían meses antes del 11-S que Al Qaeda preparaba ataques terroristas con aviones comerciales contra ciudades estadounidenses, y admitió haber visto documentos en los que se señalaban horarios, métodos y logística para cometer ataques contra rascacielos en grandes ciudades estadounidenses. Esta misma evidencia fue reseñada por el ex jefe de la oficina anti-terrorismo de Washington, Richard Clark, quien además aseguró en una reunión con el FBI, la Agencia Federal de Aviación y el Servicio Nacional de Inmigración que «algo realmente espectacular va a ocurrir aquí, y va a ocurrir pronto», refiriéndose a la proximidad de un ataque terrorista de grandes dimensiones contra Estados Unidos.

Supongamos que Israel está “tocado” y que la opinión pública mundial se declara en contra de la guerra entre Judios y palestinos, no pueden justificar la matanza de civiles, hombres, mujeres y niños, por muchos “daños colaterales” ni por muchos “escudos humanos” que digan cambiaran lo que todo el mundo dice del pueblo judío; son unos asesinos. Supongamos que hay un boicot de las personas, no de los Estados ni gobiernos, digo del pueblo, de la masa de personas que pueblan este viejo y cada día más asqueroso planeta llamado Tierra, y que decidimos todos al unisonó no comprar productos “made in Israel” o de empresas multinacionales sionistas. La economía mundial se resentiría, sobre todo las empresas de alimentación que en su mayoría están en manos judías, hasta tal punto que se podría decir que la crisis sería aun mayor que la que tenemos en la actualidad. La dependencia del Estado de Israel de USA sería total y fatal para la economía yanqui y sin dudarlo la caída de empresas en la bolsa de Wall Street sería tan estrepitosa que cundiría el pánico en el resto de las bolsas del mundo.

Imaginemos que para que Estados Unidos tenga el apoyo del pueblo norteamericano, y pueda atacar libremente a los libios que luchan por liberalizar el país de la opresión por la hegemonía de la riqueza en hidrocarburos que tiene Libia, los Usa necesitan un revulsivo que suscite el odio hacia los islamista y permita la masacre en Trípoli matando a civiles de forma indiscriminada por el bien de la “humanidad”. O bien preparar el ataque a Irán so pretexto de someter al país bajo la bota yanqui y eliminar al Estado islámico de servir como base yihadista ¿podría servir los videos simulando la decapitación de dos periodistas, americano y británico, para convencer del ataque a europeos y americanos del sur y norte?

¿Es posible o puede entrar dentro de la realidad un montaje de estas características so pretexto de la defensa nacional de occidente?

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