FIRMAS

¡Señoras y señores…, llega el circo político a la ciudad! Por Manuel Herrador

¡Prepárense!, se acaba el veranito, y no les digo nada sobre la que nos va a caer desde todos los rincones políticos, ideológicos y partidistas de pueblos, ciudades, autonomías y desde el propio país. Septiembre va a marcar la línea de salida de un preparto electoral, de nueve meses, hasta llegar a las elecciones municipales de finales de mayo, y más tarde, hasta las generales de octubre de 2015.

Ya queda poco para volver a ver a los candidatos, y aspirantes al chollo político, lanzarse a patear por las calles y los mercados de nuestros barrios anunciando que el Circo Político ha vuelto a la ciudad. Me muero de ganas por ver a diputados y senadores, a concejales y alcaldes –a muchos de ellos hace casi cuatro años que les perdí la pista- entrar en los comercios, bares y cafeterías de la ciudad, jodiéndonos el momento caña, y colocarse a mi lado como si fueran personas normales, incluso hablando mi idioma, a entregar a todo lo que se mueva fotos retocadas con sus falsas caras de alegre pose estática en la que, se creen, están favorecidos.

¡Hola doña diputada, con usted quería yo hablar, a ver si rebajan el paro juvenil de una puñetera vez, que mi hijo tiene dos carreras, un máster y tres cursos gratis de la Cámara de Comercio, y aún vive conmigo…! (dice la propietaria del bar a la candidata).

¡No se preocupe, si nos da su voto, le prometemos que su hijo encontrará trabajo! (repite “la electa”, una y otra vez, en cada tienda o bar, mientras le crece la nariz).

Llegan meses de monotonía política, de artificio electoral y de vanas promesas. Y aunque han pasado otros cuatro negros años de sacrificios en las familias, disgustos en las empresas, desesperación entre los jóvenes y de pesimismo emprendedor generalizado, volveremos a ver -día tras día- cómo los que juegan a políticos salvavidas se hacen fotos con nuestros hijos y nietos, bailan con los mayores, nos invitan a bocadillos de mortadela, nos dan tres globos rojos y una flor, otro día tres azules y una pegatina, y por la tarde tres globos verdes y una foto de nuestra ciudad en la que desaparecen mágicamente los muelles de carga y los miles de contenedores que nos separan del mar y se ven 15 kilómetros seguidos de bellas playas de arena fina y aguas claras que, si ganan ellos, van a construir. ¡Pa’ morirse!

Se acercan meses en los que nos vamos a hartar de ver repetida en televisión una misma tertulia siete veces, los mismos líderes mediáticos de cada grupo político nos contarán a través de los medios de comunicación corrupción tras corrupción de sus adversarios por si, a última hora, cambiamos nuestra intención de voto. Y todo…, sigue igual, vuelve a producirse la misma patética escena.

¡Cuántas promesas incumplidas, otra vez más! ¡Y no aprendemos ni a palos!  A lo mejor sin intención, probablemente por ineptitud o incapacidad intelectual, seguramente por defender intereses opacos o, quién sabe, si porque a ellos también los manipulan desde otras latitudes o instancias. El caso es que, hete aquí, nos encontramos usted y yo, dos ciudadanos normalitos, de los del montón, con un huevo de problemas económicos personales y familiares, teniendo que soportar, de nuevo, a tipos descorbatados que van de progres y que se creen que no sabemos que con sesenta, setenta u ochenta mil euracos al año, se vive de puta madre, incluso mucho mejor que con la ayuda familiar de 480 € mensuales que los “más afortunados” ciudadanos perciben. Solo falta que nos digan a la cara que somos bobos y, casi aseguraría, que encima les daríamos las gracias por su sinceridad y transparencia.

¡Ah!, todo ello va a estar muy animado y aderezado con la reforma de la Ley Electoral, la consulta popular “petrolerocanaria” y el posible referéndum “independentistacatalán”. Venga…, ¡a divertirse toca!

Pues señores políticos, ya si eso…, ¡llámennos, directamente, gilipollas!

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