FIRMAS

El bar de Pepe. El extraño caso de Dº Eligio Hernández. Por Joaquín Hernández

Conocí a Eligio Hernández recién llegado de Barcelona. Mi padre mantenía una buena amistad de años con D. Eligio Hernández padre, que como propietario del Bar el Platillo Volante no dejaba ni un solo día del año de servir unos buenos bocatas en los desayunos del bar de la calle Robayna.

De esos miles de cortados, café con leche, bocatas y tapas de ensaladilla rusa debió salir el dinero para costear la carrera de derecho de Eligio Hernández Jr. Todos veían en el joven Eligio una promesa con gran futuro en la profesión, hoy súper puteada, de abogado.

Estudió con los codos y escasos recursos económicos; pero no estoy escribiendo estás dos paginas para desglosar el curriculum o la biografía del Sr. Hernández, mi intención se basa en la extrañeza a un personaje que ha sabido granjearse la simpatía y admiración de propios y ajenos y que con el tiempo parece cada día más lejos de los postulados socialistas que decía defender y más cerca de la oligarquía capitalina que él mismo denunciaba apenas hace unos años atrás.

D. Eligio, en un debate en Radio San Borondón sobre la figura del Juez Garzón y su inhabilitación como Magistrado de la Audiencia Nacional, decía que “denunciaba aquellos jueces, abogados, fiscales que querían ser ‘estrellas’ y que probablemente esa cuestión mediática de Baltasar Garzón hubiera podido influir en la decisión del Consejo General del Poder Judicial y posterior sentencia del Tribunal Superior de Justicia para su destitución de la adjudicatura”.

Curioso el asunto ya que el propio D. Eligio se parte el culo por una alcachofa, una entrevista o un debate televisivo, aunque sea por Mírame Tv. El extraño caso de D. Eligio Hernández se convierte en algo kafkiano cuando el mismo se auto declara ex Fiscal General del Estado y no es ex de nada, porque nunca fue Fiscal General de nada.

Me explicaré: el 17 de junio de 1.990 el Pleno de la Sala Tercera del Supremo declaró ilegal el nombramiento del Fiscal General del Estado a Eligio Hernández, al entender que los siete años en los que desempeñó cargos dependientes del ejecutivo no constituyeron un ejercicio efectivo de su profesión de jurista. La designación fue impugnada por la Unión Judicial Independiente (UJI), la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) y la Asociación de Fiscales (AF).

Los 32 magistrados que conformaron el Pleno de la Sala Tercera del Supremo examinaron los recursos contra el nombramiento de Hernández. La deliberación se prolongó durante 12 horas. Finalmente se alcanzó el acuerdo de declarar ilegal la designación, con cinco o seis votos discrepantes, según fuentes del Supremo. La declaración de ilegalidad se hace firme ya que el pleno consideró que no cumplía el requisito de 15 años de ejercicio efectivo de jurista.

A Hernández se le computaron los siete años y medio que ejerció como gobernador civil de Tenerife y delegado del Gobierno en Canarias.

El cambio camaleónico del socialista impulsor de la Fundación Juan Negrín, defensor del oprimido y desvalijado ciudadano, ha pasado a convertirse en el abogado de los prevaricadores con sentencia en firme por chorizo, como es el caso de Miguel Zerolo, senador por CC, condenado por el Tribunal Supremo a 8 años de inhabilitación por prevaricación al adjudicar unas obras en un edificio público en el año 2003 por más de siete millones de euros, siendo su presupuesto real menos de la mitad.

Al mismo tiempo defiende el caso del “Mamotreto” de la Playa de las Teresitas, donde han sido condenados por prevaricación en la ejecución de las obras de un edificio de aparcamientos y comercial varios concejales con una sentencia ridícula que ha asombrado a todos los ciudadanos de Santa Cruz de Tenerife.

No solamente a quinquis políticos defiende el ilustre abogado, también a la curia en el caso del Gimnasio del Colegio La Salle San Ildefonso. El abogado Felipe Campos considera un fraude auténtico a la ciudadanía y a los clientes que ya tiene dicho gimnasio, que están pagando sus cuotas, que se esté actuando de esta manera puesto que advierte que hablamos de una construcción totalmente ilegal y completamente ilegalizable, puesto que hablamos de que ha sido montado en una parcela de equipamiento público docente.  Insiste en la gravedad de este asunto puesto que se ha permitido construir un edificio de uso privado, al igual que un supermercado y otros locales comerciales en un espacio de equipamiento público docente y añade que además del uso, que es incompatible con el planeamiento vigente, la propia edificación es ilegal e ilegalizable porque no cumple con los retranqueos, ni con los linderos, o tiene mayor edificabilidad de la permitida.  Aclara además que el PGO por el que suspiran personajes políticos como Cristina Tavío o Pablo Matos legalizaba estos pelotazos y tropelías urbanísticas cometidas, lo que ocurre es que a día de hoy, como no se ha aprobado el documento, esa obra y ese negocio es completamente ilegal, por lo que insiste en que se trata de un auténtico fraude a la ciudadanía y a los clientes que sus dueños estén haciendo un llamamiento a los ciudadanos mintiéndoles descaradamente puesto que en verdad no cumplen ninguna legislación aplicable.

Don Eligio, en buena lid tiene el derecho de hacer defensa a ultranza del gansterismo de cuello y guante blanco en la isla, no en vano nuestra Constitución nos da el derecho a una defensa digna, pero no es menos verdad que el Sr. Hernández dispone de medios suficiente para poder elegir entre sus clientes a otra clase de chorizos, mamones y corruptos que nada tengan que ver con la mierda de casta política que nos rodea.

¿Qué Don Eligio Hernández quiere defender a Zerolo y sus secuaces? Que lo haga, pero que no vuelva hablarnos sobre su honestidad profesional porque ya nadie le creerá. Que no nos de clases de moralidad por qué la moralidad se gana desde el compromiso ético de su profesión

 

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. Abrahan Lincoln

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario