FIRMAS Marisol Ayala

Alejandro Morales, el canario que se coló en la jet. Por Marisol Ayala

Nos descubrío la crónica social benigna, contanto la parte amable de los famosos: “Son famosos y amigos y a los amigos no se les traiciona”.

 

Conocido como el Príncipe de la Noche su inicios no fueron fáciles. “Cuando llegué a Paris empecé limpiando escaleras. No todo ha sido rosa”

Ahí tienen a Alejandro Morales, “El Príncipe de la Noche”, el canario que se coló en la jet en cuyos famosos salones se movía como Pedro por su casa. La frase que dice “vale más por lo que calla que por lo que cuenta” se hace realidad con Alejandro, el hombre que fue referente de la crónica social en Canarias y más tarde en España. Actualmente vive entre Lanzarote y Madrid donde desarrolla la imagen de proyectos turísticos de los que hablaremos más adelante. Morales desapareció de la crónica social de las islas, como si se lo hubiera tragado la tierra. Y no. Está como una rosa. Muchos años presente en nuestra memoria por su frenética actividad en el mundo rosa, sus textos en medios nacionales pero pocos teníamos clara su ubicación. ¿Dónde estará Alejandro?, nos preguntábamos algunos. Ahí lo tienen.

alejandro morales

Alejandro Morales

Estos días en los que ambos organizábamos la entrevista en Lanzarote he realizado un sondeo casero sobre el personaje. Reconozco que tenía dudas sobre el “El Príncipe de la Noche”, quería saber si todavía vivía en la memoria de los canarios entraditos en años. Para eso las redes sociales son muy eficaces. Foto en Feebock de Alejandro Morales en Playa Blanca y una pregunta: “¿Le conocen?”. Decenas de respuestas afirmativas: “Inolvidable Alejandro”, “¿El Príncipe de la noche le llamaban?”, “Estaba siempre con los famosos, ¿no?”. Disipadas las dudas cerramos la entrevista en el Restaurante Brisa Marina de Playa Blanca, de Juan Majorero, donde Alejandro es prácticamente de la familia. Cuenta de Juan y no acaba. Se levanta un par de veces para atender al fotógrafo y empezamos.

Alejandro Morales conoce tantos secretos de los famosos que aunque le han pedido que escriba un libro hablando de ellos no quiere. “Son mis amigos. No puedo, no debo”. Y punto. Si nos situamos en la trayectoria más conocida del personaje en Canarias creo que quien le abrió las puertas y le convirtió en personaje fue el diario, La Provincia. Pasó que en 1982 Alejando comenzó a publicar una página semanal, “Cita de verano” se llamaba. En ella “Ale” contaba las fiestas de famosos, sus cordiales rupturas, sus proyectos, sus nuevos novios y novias, sus lujos y sus mundo rosa. La página que Morales escribía desde Madrid o Paris se convirtió en un fenómeno social y tuvo un seguimiento brutal. El lector devoraba cada párrafo y nuestro “Príncipe de la Noche” o “Moralisímo” con gracia y un poco de ingenuidad alcanzó tal popularidad que allá dónde llegaba el cronista firmaba autógrafos como si de un personaje más se tratara.“Sabes que no miento. Era así”, dice y me mira. No miente.

Alejandro con Norma Duval  y Juan Padrón

Alejandro con Norma Duval y Juan Padrón

Pero ¿quién es Alejandro Morales y de donde salió? Yo diría que fundamentalmente es una buena persona que creó un personaje y al que la vida golpeó con la pérdida de los dos grandes amores de su vida. No encuentro mejor descripción que esa, buena persona. Santa Brígida, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid y Paris fue su ruta cuando en 1971 dejó la isla, un recorrido no exento de obstáculos que fue resolviendo bien porque la juventud maneja con acierto los contratiempos. Personalidades como Pierre Cardin, Sophia Lauren, Jean Paul Vaultier, la Princesa Soraya, Grace Jones y otros más cercanos como Sara Montiel, Paco Rabanne, Carmen Franco, Normal Duval, Teresa Herrera, los Bardem, madre e hijos y tantísimos otros cuyas fotos guarda celosamente en un álbum del que se escapan oropeles, lentejuelas, le han dejado entrar en sus azarosas vidas. Pero él no tiene ni un pelo de melancolía, sabe que fue un tiempo que pasó, que vivió y amó y en el que sigue teniendo muy buenos amigos.

En la actualidad Alejandro vive entre Lanzarote y Madrid donde los amigos siempre le esperan con los brazos abiertos. Y no amigos anónimos, no, pero mi amigo sigue fiel a los suyos. “Nunca me ha gustado publicar los escándalos, los fracasos, la parte negativa de los personajes, no, prefiero la cara amable de la crónica social porque siempre he tenido claro que la falta de respeto y la traición tiene las patas cortas. Entre muchos famosos y yo existe una amistad tal que confieso que he tenido en mis manos noticias que podría haber vendido por muchísimo dinero, pero no. Son amigos y si ellos no lo autorizan no lo hago. Nunca. Mi crónica es y será siempre amable”.

Alejandro con los Bardem

Alejandro con los Bardem

Pero, ¿cómo empezaron tus idas y venidas y por qué? “Mira, yo nací en Santa Brígida, ¿edad?, la que tú decidas ¡jajajaja!. En serio, apunta, apunta que te cuento. La isla se me había chica y el día 26 de abril de 1971 cogí una maleta sin que mi familia supiera nada y a las 12 de la noche me subí a un barco rumbo a Barcelona, ahí empezó todo. Varios amigos me fueron a fueron a despedir al muelle, entre ellos Pepe Dámaso que me cantaron, lo recuerdo bien, la canción “¡Ponte la mantilla blanca, ponte la mantilla azul, ponte la de colorada, ponte la que sabes tú!”. Yo no llevaba ni un duro pero sí mucha ganas de ver mundo, de vivir la vida “porque Las Palmas de GC era triste y gris y Franco nos tenía amordazados. Tenía que irme, muchacha”.

Alejandro hizo noche en Barcelona y al día siguiente salió para Paris: “Llegué el primero de mayo, Día del Trabajador y solo llevaba la tarjeta de visita de una persona que había conocido en Las Palmas, nada más”, dice. “Mi primera parada fue en una pensión de Avenida Wargran nº 122, una habitación sin baño situada al fondo del pasillo, un quinto piso sin ascensor. Recuerdo que cuando abrí el desvencijado ropero encontré una lata de lo que yo pensé que era paté, me la comí con un apetito enorme y luego me enteré que era comida de gato pero ¡estaba buenísima! Nada, que al estar ilegalmente en Francia tuve que volver a España y después de hacerme un reconocimiento médico me dieron la autorización para entrar de nuevo en Francia ya con permiso de trabajo y un cartucho que tenía dentro un trozo de pollo, un bocadillo y un plátano. La cena de ese día”.

Limpiar escaleras en París

El primer trabajo de Alejandro Morales en Francia fue en un importante banco situado en el 103 de los Campos Elíseos. “Si, limpiando escaleras. Era lo que había. Entre tanto me hice sindicalista por UGT y siempre ganaba las elecciones en mi centro de trabajo; pocos saben que varias veces estuve con Lech Walesa. Yo siempre encabezaba las manifestaciones de protesta en Paris como representante sindical del banco. Con otra gente, claro

En ese tránsito de trabajo y desconsuelo Alejandro conoció a compositor musical Sindo Saavedra que también había dejado Gran Canaria para buscarse la vida: “Ha sido la persona que más he querido en mi vida. Los dos trabajamos de camareros en un restaurante mejicano, muy cerca de la plaza Sant Sun y, fíjate, en la esquina estaba la sede de Yves San Laurent así que todos los días íbamos los dos a mirar el escaparate y decíamos ¡algún día será nuestro! Evidentemente, ese día nunca llegó”. Dos jóvenes canarios buscando una atmósfera respirable, limpia, porque la de España era irrespirable. Picaban de aquí y de allá para abrirse camino.

“Como te imaginarás no teníamos dinero para ir a las discotecas pero nos buscábamos la vida. De noche cogíamos cenizas de tabaco y nos maquillábamos para resaltar los pómulos y parecer más delgados…¡¡lo pasábamos bomba!! Cuando amanecía como no teníamos ni un franco para comer íbamos caminando de Sant Germain de Prés, dónde cada vez que podía me tomaba un café en el “Café de Fleur” en la Avenida Clichy. Los dos, Sindo y yo, comprábamos en Pigalle dulces marroquíes con mucha miel y con eso y un vaso de agua teníamos la barriga llena todo el día, de hecho yo llegué a adelgazar 50 kilos. Pesaba nada menos que 101 kilos lo que quiere decir que para adelgazar no hay otra solución que no comer, te lo digo yo”.

Alejandro con Camilo José Cela y Vicente Ferrer en Casa América. GRACE JONES Y BARRY WHITE Grace Jones, la más que conocida modelo de alta costura, ha sido una de las mejores amigas de Alejandro Morales. Coincidieron en Paris y durante 8 años compartieron ilusiones y diversiones. “Éramos muy amigos, mucho. Recuerdo que yo desconocía sus dotes para cantar, en fin, que pensaba que solo era una espectacular  modelo que trataba de abrirse camino y nada, un día me llama y me dice que vaya a verla que estrena algo musical y que una de las canciones que cantará será “La Vie en rosa”, canción insignia de la cantante francesa, Édith Piaf y claro fui.  Fue maravilloso”. Grace en Paris se buscaba la vida como todo el mundo y Alejandro cuenta que en la lujosa  discoteca en la que ella trabajaba lo hacía también su novio así que Alejandro y Grace aprovechaban esa relación para hacer suyo el local, o casi. “Tanto que cuando sonaba Barry White, estuviéramos en el lugar que estuviéramos del local, nos lanzábamos a la pista y lo bailamos juntos. A White no lo bailamos nunca con nadie, era como nuestro, es decir, que nos unían esas pillerías. Compartimos mucho, de hecho todavía hoy cuando escucho uno de esos temas de quien me acuerdo es de ella”. Una amistad intensa que el paso de los años y los caminos de la vida se tragó. “Me encantaría verla y que conociera Canarias, islas de la que yo tanto le hablaba. A ver si la llamo”. A ver.

Alejandro con Camilo José Cela y 
Vicente Ferrer en Casa América.

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Grace Jones y Barry White. Grace Jones, la más que conocida modelo de alta costura, ha sido una de las mejores amigas de Alejandro Morales. Coincidieron en Paris y durante 8 años compartieron ilusiones y diversiones. “Éramos muy amigos, mucho. Recuerdo que yo desconocía sus dotes para cantar, en fin, que pensaba que solo era una espectacular modelo que trataba de abrirse camino y nada, un día me llama y me dice que vaya a verla que estrena algo musical y que una de las canciones que cantará será “La Vie en rosa”, canción insignia de la cantante francesa, Édith Piaf y claro fui. Fue maravilloso”. Grace en Paris se buscaba la vida como todo el mundo y Alejandro cuenta que en la lujosa discoteca en la que ella trabajaba lo hacía también su novio así que Alejandro y Grace aprovechaban esa relación para hacer suyo el local, o casi. “Tanto que cuando sonaba Barry White, estuviéramos en el lugar que estuviéramos del local, nos lanzábamos a la pista y lo bailamos juntos. A White no lo bailamos nunca con nadie, era como nuestro, es decir, que nos unían esas pillerías. Compartimos mucho, de hecho todavía hoy cuando escucho uno de esos temas de quien me acuerdo es de ella”. Una amistad intensa que el paso de los años y los caminos de la vida se tragó. “Me encantaría verla y que conociera Canarias, islas de la que yo tanto le hablaba. A ver si la llamo”. A ver.

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Por su innegable habilidad para las relaciones públicas Alejandro comenzó a frecuentar una conocida discoteca cerca de la Avenida de la Ópera: “Allí se daban cita lo mejor de la alta sociedad parisina y fue donde conocí a personalidades de la cultura francesa como Pierre Cardin, Sophia Lauren, Jean Paul Vaultier, Grace Jones, gran amiga…(ver recuadro). También tuve la suerte de conocer allí mismo, qué cosas, al desaparecido bailarín canario Lorenzo Godoy y a su hermano Juan, que trabajaba en la embajada americana. En su casa pasé muchas tardes, era una gran persona. Y nada, en ese mundo de la moda conocí al gran modisto Paco Rabanne. Del conocimiento inicial con el famoso diseñador pasamos a una complicidad que acabó en una sincera amistad, por eso he sido la única persona que ha traído la alta costura de Paco, con todo su montaje, top-modeles parisinas, a España. He decir que ese fue un paso importantísimo en mi vida porque dejé de trabajar limpiando escaleras en el banco y pasé a las oficinas. Ya me movía en otro nivel. Es que había que estar allí para saber lo que suponía un trabajo y otro, amiga”.

Basta con ver las decenas de fotos que me muestra para hacerse una idea de la ajetreada vida social que ha llevado Alejandro durante tantos años: “No paraba, por eso cuando presenté la colección de Paco Rabanne en Gran Canaria decidí quedarme aquí porque tenía necesidad de estar con mi gente. Entonces ya trabajé para el Gran Casino Tamarindo como relaciones públicas organizando fiestas, promocionando el hotel, en fin, metido en mil saraos. Fue una época preciosa”. Debió ser en 1983 cuando el Príncipe de la Noche estuvo en el Tamarindo ya que hay fotos de personajes famosos invitados a Gran Canaria que se hospedaban en su hotel.

Qué buen ojo tuvo el director de La Provincia en 1982 Francisco de la Iglesia. Paco vio la repercusión social de Alejandro Morales, con mucha presencia en revista del corazón, y lo fichó como cronista social para que escribiera una página contando sus fiestas y sus meneos. Se llamó “Cita de verano”. “Paco, si. Me ayudó mucho y en otra época también Diego Talavera. Yo creo que el éxito de la página llegó porque las señoras y señores de Gran Canaria compraban las telas en el kilo y yo les decía que iban guapísimas con un traje de Dior, etc, y entonces, claro, me invitaban a todos sitios, se me abrían todas las puertas”. Más listo que el hambre.

Los cumpleaños de Alejandro Morales siempre fueron un acontecimiento social en la isla, de hecho uno de ellos lo celebró en el Hotel Faro de Maspalomas donde convocó a tantos famosos llegados de la Madrid, Barcelona o Paris que hubo quienes se hospedaron en el establecimiento sólo para ver la fiesta, los famosos y la prensa que entraban y salían, el lujo. “Era un escándalo. Si, si, siempre me ha gustado celebrarlo en sitios diferentes por ejemplo un año lo hice en Gambia. Esa vez, el lujo era tal, que cuando bajé por las escaleras, tengo testigos canarios que no puedo nombrar, tuve que pasar revista a los militares porque creían que era un poderoso jajaja!”.

¿Y de amores, Alejandro?:“Los grandes amores de mi vida siempre han sido extranjeros así que tuve que viajar mucho verlos. Mira, estando en París me enamoré de un mejicano que vivía en Bruselas y como yo solo tenía una camisa negra bordada, que me había comprado en Las Palmas en una tienda muy cerca del Mercado Central, la lavaba y con ella limpita cogía mi tren y me iba a verlo. Después tuve otro gran amor londinense pero ya era otra época y no repetía camisa, no seas mala…”. Alejandro ha debido sembrar mucho y bien bien porque en Lanzarote tiene amigos que le miman, le cuidan por ejemplo el odontólogo Enrique Plata o la abogada Conchi García. “Ellos y muchos más, entre ellos Juan Majorero que es como un hermano para mí. En Lanzarote he encontrado gente muy buena, mucho”.

En la actualidad, Alejandro Morales, compagina su vida entre Madrid, donde realmente reside después de haber vivido en París 15 años, y Lanzarote, isla en la que pasa largas temporadas. Su actividad profesional hoy está volcada en la gerencia de su empresa Prisma 360 Comunicación Integral centrada en la promoción turística de las Islas Canarias mostrando a nivel nacional las bondades la tierra. Su experiencia como relaciones públicas y su valorada agenda han sido definitivas para el desarrollo del proyecto.

Prisma 360 también se dedica al diseño de eventos culturales, turísticos y sociales, entre los que destaca los Premios AMC La Mujer y el Vino (www.amclamujeryelvino.com), avalados por la etnóloga María Isabel Mijares, quien lo ha nombrado recientemente, delegado y responsable para Canarias de Vitisphère Latinoamérica (www.vitisphere.com/actualidad-vino-espanol.html).

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